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martes, 3 de febrero de 2026

La primera mirada . La representación humana a finales del paleolítico



































La figuración humana paleolítica se resumía a algunas estatuillas, casi todas femeninas, desnudas y con una pronunciada acentuación de pechos, cadera y vulva proeminente. La cara, por el contrario, era una superficie lisa, y la cabeza, un apéndice, sin parangón con otras partes del cuerpo, exageradas o realistas. Dificil es saberlo. Diosas, sacerdotisas, mujeres comunes; muñecas, amuletos, "ídolos"; figuras funerarias, religiosas, domésticas; realizadas para niños o adultos, por hombres o por mujeres; rotas intencionadamente o no; creadas para ser rotas, o guardadas;  símbolos de poder, de fertilidad....

La gana de lecturas e interpretaciones de las figuras ha dependido y depende de los enfoques, las espectativas, la formación y la ideología de los intérpretes (historiadores, arqueólogos, antropólogos, teóricos, filósofos). 
Lo único cierto es la escasez de figuración antropomórfica tridimensional entre el 300000 -fecha de una posible figura- y el 15000 aC.
Cierto hasta 1994.

El descubrimiento del yacimiento de Göbekli Tepe, en Anatolia, y posteriormente de una red de asentamientos similares, algunos aún por explorar y otros en proceso de desenterramiento y estudio como Karahan Tepe y Görece Tepe, ha  trastocado la concepción de la historia, en Occidente y el Próximo Oriente, y por ahora, en el mundo. 
Son yacimientos permanentes, con construcciones de piedra descomunales talladadas y esculpidas, procedente de canteras a decenas de quilómetros, de finales del Paleolítico y los inicios del Neolítico, cuando los grupos humanos eran escasos y escasamente poblados. 
Los asentamientos no parecen haber sido espacios domésticos. Ni siquiere existían siempre poblados de chozas de madera. Faltaban milenios para las primeras muestras de agricultura y ganadería. Unos siete mil años para las primeras ciudades, y casi diez mil años para estructuras políticas y religiosas, como las primeras monarquías y las primeras organizaciones templarias.  

Dichos yacimientos estaban "poblados" por centenares de figuraciones esculpidas (esculturas y relieves en piedra) de animales y humanos: hombres, mujeres y figuras andróginas. Representaciones simples y dobles -o de figuras con dos cabezas: naturalistas y fantásticas, si es que esta diferenciación tiene sentido. Figuras de cuerpo entero, desnudas o ¿vestidas?, y rostros, un sin número de rostros en los que destacan los ojos. Rostros y/o máscaras. Rostros humanos; algunos naturalistas. ¿Retratos? ¿Idealizaciones? ¿Invenciones? Figuras vistas, imaginarias o soñadas. En cualquier caso, representaciones con una técnica depurada, con miradas que recorren toda la gama de emociones humanas.

Todas aguardan en el más grande y quizá mejor museo de Turquía, construido hace diez años - y dañado por una inundación hace dos años-, en la ciudad de Sanliurfa. Allí parece residir una clave del arte local, occidental, oriental o mundial, según como lo consideremos.

En este breve texto solo se destacan las figuraciones humanas con rostro.
La fauna es también inabarcable.

La respuesta a la existencia de tantas efigies por ahora -y quizá para siempre- no se puede dar.