martes, 3 de junio de 2014

Quiénes eran los sumerios (2)

Durante años, desde finales del siglo XIX hasta los años sesenta al menos, los sumerios constituyeron un problema. Se planteaba si fueron una población "autóctona" o nativa del sur de Iraq que evolucionó, o si provenían de otras lugares culturalmente "avanzados", ya sea de la India (el valle del Indo), o de Arabia (de la mítica tierra de Dilmun, quizá Barheim).
También se distinguía cuidadosamente a los sumerios de los acadios. Formaban parte de dos razas distintas. Sus cráneos eran distintos. Durante decenios, antropólogos y etnólogos midieron cráneos y más cráneos, casi siempre en mal estado, así como estatuas recientemente excavadas, a fin de hallar un origen racial de los sumerios -presentados como distintos de los semitas y, por tanto, en el origen de los arios y de la cultura occidental en general.

Hoy, por sumerios se entiende a los habitantes del sur de Mesopotamia, básicamente las fértiles marismas del delta del Tigris y el Éufrates, durante los milenios cuarto y tercero. Sumerio (una palabra de origen semita) es un término geográfico. Algunos estudiosos emplean el término "babilónico", o incluso "acadio".
Los sumerios no constituían una raza. Tampoco eran sumero-parlantes exclusivamente. Hablaban varios idiomas, sumerio, acadio y posiblemente otras lenguas.
Es cierto que el empleo de una misma palabra para designar unos habitantes de un lugar, y una lengua -hablada por éstos, junto con otras lenguas, pero también hablada por poblaciones que ocupaban otros territorios- causa un problema.
Los sumerios se presentaban a sí mismos como los habitantes de una tierra determinada: el sur de Mesopotamia (ki-en-gi: la tierra de los señores de las cañas) En ningún momento, se designaban como sumero-parlantes ni como representantes de una raza especial. Los sumerios pertenecían a tríbus y culturas distintas. Eran sumerios porque vivían en Sumeria, en los cañaverales sureños.
Fueron los nacionalismos decimonónicos europeos -que siguen azotando a Europa hoy- que establecieron una relación entre tierra (considerada patria), lengua y raza. Los habitantes del sur de Iraq tenían que ser distintos de los del centro, hablar una lengua distinta, tener distintas creencias, un imaginario diverso, y rasgos físicos visiblemente reconocibles. Es así como se estableció una distinción entre sumerios y semitas, y se proclamó la superioridad de los sumerios, y su pureza, a fin de desmarcarlos de los semitas, y de decretarlos como los antecesores de los occidentales, primitivos, sin duda, pero a la espera de la evolución, la purificación, griega que fijó para la eternidad los rasgos nobles y superiores occidentales que no decayeron desde entonces, y que la estatuaria, considerada modélica, conservó y divulgó.
Un sueño racista que ha marcado la historia del arte y aún la infecta.

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