domingo, 3 de febrero de 2013

La taverna en Mesopotamia: sexo y cerveza en Sumeria











Los mesopotámicos gustaban de la cerveza (y del vino, que existía, procedente del Elam, contrariamente a lo que se ha creído durante un tiempo).
La cerveza era turbia; no estaba filtrada. Se servía en grandes jarras comunitarias. Se tomaba siempre en compañía. Los bebedores, sentados alrededor del recipiente, muy hondo, usaban largas pajas (hechas de cañas), que les permitían sorber el líquido del fondo, evitando las impurezas que flotaban.

La cerveza se servía en las casas; pero se tomaba sobre todo en la taverna. Éste, como la que el Poema de Gilgamesh describe, era, al mismo tiempo un burdel. Quien atendía, siempre una mujer, hacia las funciones de camarera y de matrona, convencionalmente representada gruesa y enteramente vestida, con una copa en la mano. En efecto, las mujeres que bebían cerveza eran necesariamente prostitutas. Una copa en la mano de una figura femenina era un signo de identidad.
La cerveza, que provenía de la fermentación de un cereal, se asociaba no solo al placer, sino a la procreación, que el trabajo de la tavernera aseguraba o auguraba. De este modo, la figura de la tavernera se equiparaba o se confundía con el de una sacerdotisa.  
Los clientes de las tavernas recibían una placa grabada -un "billete" de terracota-, en el que figuraba casi siempre la imagen convencional de una mujer desnuda, inclinada sobre una gran jarra de la que bebía con larga paja, poseía por detrás. La imagen no reflejaba necesariamente la realidad, mas era un signo que identificaba el tipo de comercio. La placa servía como señal de pago, y, al mismo tiempo, de anuncio de la taverna, que circulaba libremente.

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