lunes, 30 de noviembre de 2015

Las murallas de Jericó (o los primeros ladrillos de la historia)






Las historias y las leyendas cuentan que en los albores del tiempo la arquitectura se construyó con troncos y ramas, y luego con adobe. Solo en tiempos históricos, la piedra empezó a ser usada como material de construcción.
Sin embargo, existe al menos una excepción que contradice esta narración.

El asentamiento de la levantina Jericó, uno de los más antiguos de la historia -calificado a veces de ciudad, aunque nunca alcanzó la complejidad de la muy posterior mesopotámica Uruk, en el sur de Iraq, que sí puede ser considerada una metrópoli- data del 9000 aC. Poseía estructuras que han sido consideradas murallas y torres de defensa -una interpretación discutida- y casas de planta geométrica. Los muros, de hace once mil años, se construyeron con ladrillos de adobe. La forma parece singular. Se han comparado con gruesos puros. Estaban moldeados a mano, con una cara, a veces, aplanada, en la que cuatro hendiduras fueron marcadas con el pulgar extendido, lo que permitía que el mortero uniera mejor las piezas. La forma de éstas, curiosas para nosotros, de adobe o barro sin cocer, resultaba de la forma de aprehensión de la mano; pero también imitaban a un objeto natural: un guijarro, con los que, seguramente, se levantaron cabañas anteriores.

El ladrillo facilitaba la construcción. Pero aún no se moldeaba en los inicios del neolítico. El empleo de moldes, que aconteció unos dos mil años más tarde, cambió la manera de construir, de concebir el espacio  y de articular los volúmenes. Los ladrillos paralelepipédicos, todos iguales, se ajustaban aún más fácilmente, y permitían levantar estancias y cuerpos geométricos, que se podían ampliar sin problemas cuando fuera necesario, añadiendo filas de ladrillos en los extremos de las estancias y abriendo puertas o boquetes en las mismas. De este modo, la vivienda podía crecer a medida de las necesidades familiares, y encajaba con las otras. Los núcleos autosuficientes, cerrados sobre sí mismos, de plantas circulares, hechos de cantos y de guijarros, dejaban de tener sentido. Las familias se unían a otras, creando unidades mayores que requerirían una planificación y construcción más complejas, que acabarían formando ciudades.

Los ladrillos de Jericó, moldeados en barro, facilitaron la transición entre volúmenes de planta circular a cuerpos de planta y alzados rectangulares. Los ladrillos presentaban ya una cara plana, y la materia era aun dúctil por lo que se podían levantar muros rectos.
La construcción de volúmenes artificiales, lejos de las formas naturales, empezó paradójicamente, con el uso de unidades básicas, los ladrillos en forma de huso, que imitaban guijarros moldeados por el agua y el tiempo.

Algunos de estos ladrillos se expondrán en la muestra sobre cerámica y arquitectura que el Museo de diseño de Barcelona prepara para septiembre de 2016

4 comentarios:

  1. Qué interesante.No sabía que eran así los ladrillos de Jericó.
    Quizá antes del barro o a la vez se utilizó ,para amalgamar las ramas de paredes y techos la bosta de animales domésticos,como todavía se hace en algunos poblados de pastores
    Claro,nosotros ya estamos familiarizados con el cuadrado y el rectángulo,pero en la naturaleza,que yo sepa ,esa forma no existe.No sé si surgiría con la idea de las cuatro direcciones del cosmos .
    Quizá con la sedentarización ,al ir necesitando sitio para familias más grades surgió la idea de poner vigas largas y eso exigiría una forma de construcción distinta de la circular.

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  2. La respuesta a la pregunta acerca de las formas geométricas, rectangulares o cuadradas de plantas y alzados de edificios, es, supongo de difícil respuesta pero, en efecto, los puntos cardinales, determinados por el movimiento del sol y la posición de constelaciones (Osa Mayor, creo), habrían determinado la orientación de los edificios y sus ejes principales.
    La facilidad para agrandar la superficie y para articular varios espacios quizá haya jugado también un papel en el abandono de plantas circulares en beneficio de las rectangulares
    Muchos gracias por la observación

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  3. !Gracias! Es cierto:las constelaciones debieron de ser las primeras imágenes de paralelogramos que conocimos los humanos .Con su ciclo anual ,el cielo nocturno se convierte en una fuente de las nociones de orden,ley y cosmos.A pesar de que pareciera estar adscrito al caos por la oscuridad.Al menos para nuestras mentes cuadriculadas.

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    1. Los sumerios, ya en el cuatro milenio, veían figuras delimitadas por conjuntos de estrellas, y existía un manual para interpretar constelaciones, pero creo que fueron los babilónicos quienes fijaron qué figuras aparecían en el cielo.
      Desde luego, tanto en Egipto como en Mesopotamia -menos en Grecia como veremos en una próxima entrada- la planimetría del cielo determinó en la medida de lo posible la de la tierra. Anteriormente, en el neolítico y la Edad de Bronce en Europa, algunas estrellas, algunos planetas y ciertas constelaciones ayudaron a ordenar túmulos y conjuntos de piedras

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