domingo, 27 de diciembre de 2015

Paganismo y monoteísmo

Comentaba el antropólogo Marc Auger que el término politeísmo, que se suele oponer al de monoteísmo, no es correcto, y que debería sustituirse por el de paganismo (paganus, en latín, significaba civil, y para los Padres de la Iglesia designaba a quienes no buscaban la verdad y aceptaban el error o la imprecisión -lejos del deslumbramiento de la hiriente verdad), ya que el politeísmo supone la existencia de múltiples dioses que cumplen la misma función que la divinidad única del monoteísmo, lo que no es cierto.

El paganismo es una religión o una visión del mundo que liga la vida de los hombres a la naturaleza y el cielo. Todos los fenómenos físicos y psíquicos que afectan a los humanos, particularmente los dolorosos (enfermedad, perdídas,muerte, etc.) son considerados causados por dioses con los que es necesario tratar mediante ofrendas, rituales. El paganismo, por tanto, tiene como fin, o como razón de ser, la defensa de la vida: permite que la vida, en toda su complejidad, lo que incluye la riqueza y la pérdida, sea soportable. Cualquier nuevo mal es atribuido a una nueva divinidad con la que hay que pactar. El paganismo ofrece así una explicación y un consuelo a los males que limitan la vida, y permite que el hombre acepte su vida limitada.

El monoteísmo, por el contrario, rechaza la vida física. Lo que le interesa es la verdad, no la salud, el alma, no el cuerpo. La búsqueda de la verdad se alcanza en detrimento del bienestar. Este búsqueda, a la que se dedica una vida, a costa de ésta, se confronta con toda clase de obstáculos que deben ser superados o barridos. El monoteísmo implica necesariamente violencia, la eliminación o la conversión de cuantos se interponen en el camino hacia la verdad (ya sea se manifiesta en forma de luz o iluminación interior, ya sea en forma de abandono a las necesidades o exigencias vitales). La vida física, necesariamente limitada, propia y de los demás, es el primer obstáculo que debe ser superado.
El paganismo, anota Auger, también en violento. El pacto con los dioses se lleva a cabo mediante sacrificios, animales o humanos. Estos sacrificios pueden dar lugar a hecatombes (el sacrificio de cien víctimas) si los humanos se sienten empequeñecidos ante los dioses indiferentes. Por otra parte, la existencia de dioses nocturnos, ligados al mundo de los muertos, puede dar lugar a cultos que se oponen a la vida (con la mayoría de los cultos extáticos, por ejemplo a Dionisos o a Atis, que llevaban a la mutilación o incluso la castración) y que deben ser prohibidos incluso violentamente (el culto a Cibeles fue inicialmente prohibido en la Roma republicana debido a los excesos de  los fieles que turbaban el orden público). 
Pero esa violencia no forma parte de las características del paganismo. 

El monoteísmo, en cambio, es violento por naturaleza, no solo porque exige la oposición o negación de otros dioses, sino porque requiere una sola vía de acceso a la verdad que implica la condena de quienes pretenden buscar vías alternativas (como se comprobó con las matanzas entre católicos y protestantes en la Europa del siglo XVI , y hoy entre chiítas y sunitas, y entre cristianos y musulmanes -la eliminación de cristianos por parte de musulmanes, hoy, sucede a la de musulmsnes por parte de cristianos en la Edad Media y el renacimiento).
El monoteísmo -y la imposición de una verdad única, ya sea política o religiosa- ha sido la peor condena de la vida humana, a la que desprecia. Pero cabe preguntarse si es posible, si tendría "sentido" una vuelta al politeísmo, asumiendo que los humanos no podemos vivir sin buscar explicaciones sobrehumanas a lo que afecta nuestra vida. Somos humanos porque creemos en, necesitamos e inventamos seres que no son humanos con los que nos liberamos de cualquier sensación de culpa. 

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