domingo, 14 de diciembre de 2025

JOAN HERNÁNDEZ PIJUÁN (1931-2005): CASA









































 






Las casas que dibujara y pintara el artista Joan Hernández Pijuán no tienen ventanas ni puertas. No se entra. Se está.Unas líneas perfilan la forma de la casa, a la vera de un árbol que la flanquea, a veces como un enhiesto cirio, como si este la alumbrara, una casa en medio de un cercado, debajo de una nube que no la ensombrece sino que la cubre o la aureola: una casa en el paisaje, desde la que se descubre el paisaje. Del color de la tierra, ocre, hace cuerpo con ella, a menos que apenas sobresalga en la lejanía sobre una colina.
La casa es pequeña. Un refugio, no un signo de ostentación. La casa no es un bien, aunque hace el bien alrededor suyo. 
Casas simétricas, planas, no sobresalen, no destacan, se integran en un territorio que, sin embargo, solo es digno porque una casa pequeña ha escogido posarse en él. Son como un mapa apenas desplegado. Ayudan a soñar que no nos perderemos.
Una casa como la que dibujaría un niño, desprovista de elementos superfluos, reducida -como una reducción culinaria o un perfume, una operación de alquimia, que busca la esencia- a unos pocos componentes que la definen y precisan nuestro lugar en el mundo.
Durante años, Hernández Pijuán fue el verdadero arquitecto que muchos arquitectos no logramos o no quisimos ser. 
Luego, cayó en el olvido
Una exposición en París lo acaba de rescatar:


No hay comentarios:

Publicar un comentario