Grecia y Roma
“La condición que imponemos: que no se incluyan obras del museo de Basilea en la exposición”; o bien: “nuestras obras no pueden compartir vitrina con obras de dicho museo.”
Así se expresaba -y quizá aún se exprese, incluso de manera más tajante- el ministerio de cultura griego acerca de las condiciones de préstamo de obras arqueológicas de museos públicos griegos en varias exposiciones en Barcelona hace algunos años.
Contrariamente a los museos públicos europeos que se nutren de obras procedentes de excavaciones arqueológicas -no siempre legales en el siglo XIX y durante el periodo colonial- en Egipto y el Próximo Oriente, el museo arqueológico de Basilea, deslumbrante, expone, al igual que la mayoría de los museos norteamericanos, obras procedentes de colecciones privadas donadas o depositadas al museo; colecciones formadas por obras originales adquiridas en el mercado -y algunas falsificaciones-, cuya procedencia no siempre es comprobable o no está comprobada y que, por tanto, pueden proceden de excavaciones ilegales o de expolios, lo que da lugar, desde 1985, cuando se reguló qué obras se podían exportan, a denuncias y juicios planteados por gobiernos (griego, turco, italiano, y de varios países sudamericanos, africanos y de Oceanía) que suelen concluir con devoluciones, públicas o discretas, de obras a los países que las reclaman -aunque queda la duda si dichos países, a menudo instituidos tras la segunda mundial o el fin del colonialismo en los años sesenta y setenta del siglo pasado, pueden legítimamente considerarse los herederos de reinos, tribus o culturas de la antigüedad-, so pena que ninguna petición de obra sea atendida a partir de entonces, poniendo patas para arriba e imposibilitando la organización de exposiciones con préstamos internacionales, lo que daña las economías nacionales o municipales.
Las grandes empresas farmacéuticas como Novartis y grandes familias son las depositarias o donantes de las obras arqueológicas del museo arqueológico de Basilea, agrupadas por culturas pero también por colecciones privadas. Obras, sin duda, estéticamente seductoras y a menudo singulares.
Nota:
Las últimas plantas del museo están cerradas estos días por la ola de calor (cuarenta grados de día), ya que el museo carece de aire acondicionado -lo que también daña las obras expuestas, supuestamente a salvo en Suiza de los conflictos que han asolado o que asolan a los países de origen.



































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