Fotos: Tocho, junio de 2025
martes, 1 de julio de 2025
JOHANNES BRINKMAN (1902-1949) & LEENDERT VAN DER VLUGT (1894-1936): VILLA SONNEVELD (ROTTERDAM, 1929)
Fotos: Tocho, junio de 2025
lunes, 30 de junio de 2025
MRVDV ARQUITECTOS: DÉPÔT (ALMACÉN DEL MUSEO BOIJMANS VAN BEUNINGEN, ROTTERDAM, 2025)
domingo, 29 de junio de 2025
GERRIT ADRIAENSZ BERCKHEYDE (1638-1698): LA IMAGEN DE LA CIUDAD
Fotos: Tocho, junio de 2025
¿Hooper?
Los cuadros muestran vistas urbanas -más vacías, serenas y silenciosas, que desoladas-, ciertamente, pero datan del siglo XVII
Se pueden considerar como algunas de las primeras imágenes fidedignas de una ciudad -Ámsterdam, en este caso-, que complican la interpretación del arte occidental moderno. Éste se liga a la ciudad -construcciones y ciudadanos- industrial, pero las imágenes aquí mostradas no datan de la segunda mitad del siglo XIX, sino dos siglos antes, y son propias del arte holandés; un arte aferrado a la realidad -sin dejar de aureolarla con una luz declinante, no exenta de posibles connotaciones morales. Más que exaltar a la ciudad del futuro, el pintor holandés Gerrit Berckheyde, uno de los pintores barrocos más importantes en Europa, retrata la ciudad como debería ser: una formación de de volúmenes y planos pautados por la luz, de cuerpos que delimitan -y componen, al retirarse - el espacio bien conformado de la calle y las amplias plazas. Berckheyde suprime detalles, como los árboles que bordean el muelle, que emborronan el estricto engarce de los volúmenes, -como hacen los arquitectos cuando las imágenes de sus obras se acercan demasiado a la realidad siempre imperfecta- para resaltar la presencia del espacio público que es lo que configura y determina lo que la ciudad es.
Hoy se conocen pocos cuadros de Gerrit Berckheyde, pese a que este pintor fue un discípulo directo o indirecto (a través de su hermano, también pintor) de Franz Hals.
Pero sus obras, anteriores al siglo XVIII, ya destilan la melancolía que la ciudad siempre suscita, el sueño de una ciudad del pasado perfecta -que nunca fue- o el anhelo imposible de lo que nunca podrá -ni deberá- ser. Una ciudad en la que los reflejos -en el espejo de los canales, en el siglo XVII, en las lunas de las torres, hoy- empiezan a ganarle la partida a la dura ciudad material.
sábado, 28 de junio de 2025
JAN JANSZ MOSTAERT (1475-1552): PAISAJE CIN UNA ESCENA DE LA CONQUISTA DE AMÉRICA (1535)
Foto: Tocho, Rijksmuseum, Ámsterdam, junio de 2025
Paisaje con una escena de la conquista de América, o Paisaje de las Indias Occidentales, del pintor flamenco Jan Jansz Mostaert, es uno de los cuadros renacentistas más importantes y una obra clave del arte occidental.
Se trata de la primera imagen gráfica europea de la conquista de América, pintada unos cuarenta años más tarde de la llegada de Cristóbal Colón al Caribe.
La representación no se basa en ningún hecho histórico. El paisaje es inventado, imaginario. Además, los nativos no iban desnudos en la realidad, un dato ya conocido.
La inclusión de desnudos solo acontecía en la pintura mitológica y en escenas religiosas, especialmente en imágenes de Adán y Eva.
La composición muestra el terror de los nativos desnudos, armados de arcos y flechas ante el desembarco de soldados vestidos con corazas y con armas de fuego cargadas. El contraste entre la desnudez y el cuerpo acorazado, y entre el avance inmisericorde y la huida desesperada de madres -una escena que remite a la matanza de los inocentes- es sobrecogedor.
La matanza no ha empezado. Pero se intuye.
El enfrentamiento se percibe entre oponentes de muy desigual situación.
La desnudez podía ser percibida como signo de barbarie, o de inocencia. Mostaert opta por la pureza -y el desvalimiento.
Cincuenta años antes que los Ensayos de Míchel de Montaigne, Mostaert, en una composición perturbadora, representa a los conquistadores europeos como máquinas de guerra y a los pobladores nativos como “buenos salvajes”, hombres, mujeres y niños edénicos que nada tienen que esconder, tratados como víctimas sacrificadas.
El ideal del hombre renacentista como centro y medida del mundo se derrumba, no solo como un preludio de las devastadoras guerras de religión que asolarán Europa en la segunda mitad del siglo XVI y gran parte del siglo XVII, sino como la evidencia de la segunda destrucción del Edén que Colón creyó hallar en las islas caribeñas.
Lo que hay que ver
Fotos: Tocho, junio de 2025
Amsterdam, Rijksmuseum, planta 2, sala central dedicada a los artistas Rembrandt y Vermeer

















































































