sábado, 23 de enero de 2016

SAUL LEITER (1923-2013): NUEVA YORK EN BLANCO (Y COLOR) (1950-1960)























Las fotografías no han sido tomadas hoy en Nueva York, pero no ha sido hasta prácticamente hoy en día que Saul Leiter ha sido aceptado como un gran fotógrafo urbano, como lo demuestra la actual exposición en una galería londinense.
No retrató una ciudad en blanco y negro. La miseria, la sordidez, la violencia o la tensión a pulso de estallar fueron ajenos a su punto de vista. Entre la quietud de Mantegna y la cara amable y despreocupada pese al soterrado drama del cineasta francés Jacques Demy (Los paraguas de Cherburgo, por ejemplo), Nueva York aparece como una ciudad silenciosa, saturada de colores casi de atardecer -enmarcados por sombras negras-, en la que las formas y las personas en la calle, captadas tras los cristales enneblinados de ventanas o escaparates, se desdibujan en figuras espectrales, entrevistas en sueños, que no hacen sino pasar, no se sabe si leves, desvaídas o vaporosas, antes de diluirse, o aguardan a que el agua las disuelva.

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