miércoles, 22 de julio de 2026

Discursos para tiempos convulsos



 

Junto con el célebre discurso de Charlie Chaplin en El gran dictador , se encuentran dos discursos igualmente poderosos, el que cierra la mejor película de Chaplin y una de las mejores de la historia, la historia de un asesino en serie, Monsieur Verdoux, a poco de acabada la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría,  y el que dota de un inquietante tono premonitorio la película de misterio Los treinta y nueve escalones, de Alfred Hitchcock, rodada en 1935, un año antes de la Guerra Civil española, y, ya con el partido nacional socialista alemán en el poder, cuatro años antes de la Segunda Guerra Mundial, un discurso pronunciado por un personaje común que no es un político profesional , como tampoco lo era el señor Verdoux (nombre que en francés suena como Dulce verso). 

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