lunes, 20 de julio de 2026

GEORGES MÉLIES (1861-1938): L’ ÎLE DE CALYPSO (ULYSSE ET LE GÉANT POLYPHÈME (LA ISLA DE CALIPSO: ULISES Y EL GIGANTE POLIFEMO, 1905):


 

Sí, en la Odisea de Homero, aparecen bárbaros con un solo ojo que devoran carne humana -en una escena cómica y patética, cuando Odiseo (Ulises), habiendo engañado al Cíclope acerca de su nombre, diciéndole que se llama Nadie, lo ciega y logra huir, mientras el dolorido y desesperado cíclope llama a sus congéneres, que moran solitarios en distintas islas cercanas, porque ha sido casi mortalmente herido por un humano llamado Nadie, desactivando cualquier atisbo de ayuda, ya que, por lo que el Cíclope cuenta a gritos desgarradores, en verdad, Nadie le ha cegado-, dioses vengativos, magas y hechiceras, sirenas en forma de pájaro cuyo canto es irresistible, un hijo que parte en busca de su padre, sobre cuyo paradero, vivo o muerto, solo escucha rumores, y una esposa que aguarda su marido, el rey, tras veinte años desaparecido en una guerra sin fin, causada por los dioses que manejan a los humanos a su antojo como si fueran marionetas, asediada por pretendientes que confían en su viudez para esposarla y hacerse con el trono, pero la Odisea tiene y tenía el encanto de los relatos de otro tiempo; se trataba de una historia que se contaba y se cantaba de corte en corte, evocando hechos no del pasado, sino de otra era -la era de los héroes-, para entretener a los comensales, conscientes que lo que la historia narraba ocurrió, pero en el tiempo en que los mortales, como los oyentes, aún no existían, un día definitivamente clausurado, y que por eso encantaba -y provocaba un delicioso temblor a la escucha de aventuras que gustaban de escuchar, suscitando  cierta nostalgia porque sabían y sabemos que eran y somos afortunados -o no, pero resignados a la ausencia de gloria, tan cegadora, por otros parte, que realza y abate, la gloria que solo se alcanza con la muerte- porque tales aventuras, gloriosas y terribles, nunca nos ocurrirán. 

Uno de los padres del cine, George Meliès, supo bien, con los juegos de manos y de sombras chinescas del naciente cine de titiriteros y pícaros embaucadores, traducir visualmente el encanto que el poema de Homero despertaba y despierta. Otros directores más recientes no lo han logrado. Quizá ni siquiera lo han pretendido. Solo han querido hacer un alarde -posiblemente vacuo e inútil.


A GS, lectora de Homero . 

2 comentarios:

  1. En Nolan la finalidad es el medio. El film no trata de entender un texto fijado aproximadamente el 800aC, tras una larga tradición oral, ni de entender las diferencias entre su mundo histórico y el nuestro (resulta aberrante que los personajes del film hablen de que se encuentran en la edad del bronce, que son parte de la civilización griega, etc.).

    El texto homérico se usa para ilustrar ciertos "temas" modernos como la guerra, la crisis del hombre hecho a sí mismo que se siente culpable de sus actos, la ausencia de pertenencia ante los efectos hostiles de la globalización, etc.

    El montaje, mecánico y gris; los actores planos, en ocasiones forzados, con un inglés de Ohio poco convincente (¿cuál es la necesidad de que se traduzca al inglés a un hablante en griego, por ejemplo?); la estética gris y descolorida, con un vestuario desacorde a la época histórica que pretende representar, de estética medievalizante (¿Circe como la bruja de Hansel y Gretel?). En suma, 640 kilómetros de película que se hacen ciertamente pesados para el espectador que intenta visualizarlos.

    No hay que olvidar que el tema central de la Odisea es "El retorno de Odiseo" y que las "aventuras" ocupan una pequeña parte del poema (Cantos 9-12, 4 de un total de 24). La película de Uberto Pasolini, sin ser perfecta, ofrece una aproximación que produce más extrañamiento y refleja mejor ese retorno que es el tema central del canto homérico.

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    1. Muy cierto. Me sorprendió que los personajes supieran que pertenecen a la “edad de bronce”, así como que Penélope se proclamase “reina de Ítaca”, ocupante del trono.
      Supongo que cada persona y cada época puede imaginar cómo serían los personajes, que el nombre de Circe ¿evoca de verdad la imagen de una terrorífica y desaliñada bruja medieval y no la de una refinada -es una diosa- creadora y destructora? La película no parece acontecer en el Mediterráneo, sino en mares norteños -se habla de “mareas”, y la acción combina las sagas vikingas -o la imagen que el cine ha instaurado de aquellas- con el desembarco de Normandía y el cine de zombies: un estofado que cuesta digerir…

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