viernes, 6 de febrero de 2026

¡Fuego!









El 6 de junio de 1885, el conserje de la Escuela Provincial de Arquitectura -desgajada, en 1875, de la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Sant Jordi, en la sede de la Llotja de Mar y trasladada a la segunda planta de la Universidad Literaria de Barcelona (hoy la sede central de la Universidad de Barcelona)-, José Vila, denunció que una vez las calificaciones del examen de copia de yeso estuvieron listas para pasar a la tablilla, en un momento en que el catedrático de la asignatura, José Vilaseca, se ausentó del despacho, entró un estudiante, cogió una lista , la rasgó en varios trozos, y pasados unos momentos, prendió fuego al resto de las listas. 

Este estudiante había recibido un suspenso. Según el vigilante, sostuvo que prendería fuego a las listas con cada suspenso, afirmación que el estudiante negó haber dicho, aunque reconoció el resto de los hechos. Confesó, haciendo un involuntario chiste, que “lo hizo en un instante de acaloramiento [sic], de lo cual se manifiesta arrepentido.”

Tras los interrogatorios que la dirección de la Escuela llevó a cabo ante cuantos testigos y personas que se hallaban en las cercanías pudieran dar fe de lo que ocurrió -bedeles, profesores y estudiantes-, se convocó un consejo de disciplina el 15 de junio y se impuso el máximo castigo al estudiante: 

“la falta (…) calificada de insubordinación, desacato y perturbación del orden de carácter grave.

Después de larga discusión sobre si debía imponérsele el castigo del 5 o del 6 grados, se pasó a la votación acordándose la aplicación del 6 grado.”

Los apellidos de dicho estudiante son conocidos: de Villar de Lozano. Son los apellidos del arquitecto Francisco de Paula, catedrático de Arquitectura Legal, aunque, dado el exiguo número de catedráticos (y de estudiantes ) en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona, solía formar parte de los diversos  tribunales de Teoría del Arte, de Composición Arquitectónica y de Construcción que evaluaban a los estudiantes. 

Obviamente quien fue condenado no era dicho catedrático, sino un estudiante, de nombre José, y con los mismos apellidos, que debió de ser hermanastro del catedrático. Eran de la misma familia, con la misma madre, ambos oriundos de Murcia, desde luego, y coincidieron en la Escuela, José como estudiante, y Francisco de Paula como catedrático y posteriormente como segundo director del centro, tras la grave enfermedad del primer director de la Escuela, el arquitecto Elías Rogent, autor del edificio de la Universidad. 

Francisco de Paula fue el arquitecto del ábside y del sagrario de la basílica  de Nuestra Señora de Montserrat, y  de la Sagrada Familia antes de que Gaudí, que habría trabajado para Francisco de Paula en la basílica, prosiguiese las obras. Seguramente no devino un templo expiatorio por la gravísima falta cometida por el hermanastro del arquitecto.

Como curiosidad, el consejo de disciplina de José de Villar de Lozano estuvo presidido por el catedrático de estructuras metálicas, D. Juan Torras, maestro de Gaudí.


De las actas manuscritas de las sesiones de las juntas de la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona (Archivo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona)

Agradecimientos a Francisca Calderón.

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