miércoles, 7 de enero de 2026
BÉLA TARR (1955-2026): UTOLSÓ HAJÓ (LA ÚLTIMA NAVE, 1990), DE VVAA: CITY LIFE
lunes, 5 de enero de 2026
Estreno
Un estreno es una fiesta. No podemos acudir a un estreno vestido de calle. Tenemos que vestirnos o revestirnos para la ocasión. Una ocasión singular.
El estreno de una casa se acompaña -y se simboliza- con un banquete. Los invitados -familiares, amigos y conocidos- no acuden con las manos vacías. Traen un detalle, un regalo que ofrecen a los dueños de la nueva casa.
Un estreno se acompaña de un intercambio de regalos: alimentos y objetos decorativos, personalizados escogidos , por ejemplo, “para la casa”.
Nada se abre, no se accede a ningún estatuto -mayoría de edad, nuevo estado (de los esponsales a la recuperada soltería por separación o defunción del cónyuge)- sin un obsequio: una muestra palpable de cortesía, que realza la apertura del hogar o de un nuevo hogar, o la entrada en un nuevo estado civil, voluntario o forzado. El don expresa bien la importancia del acto, y lo realza.
Una conversación con amigos italianos sobre la importancia de la Befana, una bruja que durante la noche del 5 al 6 de enero, realiza los oficios que el España acometen los Reyes Magos, y otras figuras como el Papa Noel en otras culturas (habitualmente, unos días antes, cuando la Nochebuena, del 24 al 25 de diciembre), la entrega de regalos a los niños (y los adultos) que sella el inicio del año, invocando su prosperidad y el desvío de los males, puso el acento en el posible origen de esta figura anciana, o al menos de la figura que repartía bienes en el año nuevo (que en la Roma antigua acontecía cuando el solsticio de primavera, en el mes de marzo, Martius, dedicado al dios de la guerra Marte, cuando se reemprendían con renovado vigor las hostilidades puestas en cuarentena durante los fríos meses del invierno, hasta que Julio César decretó que el año nuevo se iniciaría cuando el mes dedicado al dios bifronte, de las dos caras, el dios Jano -Dios de los umbrales, el dios de la arquitectura, del tránsito entre los espacios exterior e interior-, que miraba hacia el año concluido pero también, con su otra faz, hacia el año que despuntaba, el mes de Enero -Janvier, January, Gener, en francés, inglés, catalán).
Se trataba de una diosa de la que muy poco se sabe, pero que sigue presente entre nosotros a través del concepto de estreno y de los regalos de año nuevo que en francés se llaman, significativamente, étrennes: la diosa Strenia o Estrenia. Tan solo unos pocos textos (tres o cuatro) se refieren a esta antigua divinidad, cuya importancia, empero, no puede obviarse.
Su templo señalaba una vía procesional, la Vía Sacra, que ascendía del Foro a la Ciudadela en el Monte Celio donde, explica el gran sabio romano Varron, los augures leían la voluntad de los dioses a través del vuelo de los pájaros, lo que determinaba la suerte que acompañaría el año nuevo. La procesión se iniciaba no sin ofrendar a la diosa Strenia, que garantizaba el vigor, la energía y la determinación, así como la buena salud necesarios para emprender el largo tránsito de un año a otro. Strenia velaba sobre en intercambio de regalos que acontecía en las calendas de Enero, con los que se estrechaban los vínculos y se trataba de evitar los enfrentamientos cuando los lazos se rompen. Strenia daba la valentía necesaria para enfrentarse a lo desconocido, lo que nadie sabe qué nos ocurrirá. Fuerza y viveza, buen ánimo. Moral alta. La palabra inglesa de origen latino que se traduce por fortaleza, strength, aún recuerda la importancia de esta diosa antes de acometer el nuevo año.
Esperemos que Strenia aún vele sobre nosotros. La necesitamos más que nunca.
A Mariagrazia, Ilaria y Paola
domingo, 4 de enero de 2026
Alumno
¿Qué es un alumno? ¿Qué significa ser un alumno, o más bien qué se requiere, qué se necesita para ser un alumno, para ser considerado un alumno?
Dos palabras definen bien la condición, o el estatuto, de quien se halla en una clase, y la relación que se teje con el profesor, enseñante o maestro.
En catalán o castellano, alumne o alumno, son palabras que deriven del verbo latino levare: alimentar. Un alumno es una persona que debe ser cuidada. Que merece ser cuidada. Los gritos, las expulsiones, la disciplencia, las imposiciones, los desprecios, el ninguneo o el rechazo del profesor (como aún hoy acontecen en el aula), no son de recibo. Alumno es la condición de quien se está formando, cuya formación exige atenciones.
Es cierto que, en latín, la palabra alumnus designa a un crío, y más aún a un bebé, incapaz de alimentarse por sí mismo. Pero, por esta misma razón, el alumno requiere una atención particular para que se desarrolle: una combinación de guía y de libertad para que crezca, descubriendo y alimentándose del mundo que descubre y se le descubre. El maestro abre puertas que el alumno no puede aún abrir, y le revela lo que hay más allá de las apariencias: los fundamentos de las cosas, las bases que sustentan el mundo y el conocimiento del mundo.
En francés y en italiano élève y allievo derivan también del latín. Pero, en estos casos, el verbo del que proceden es el verbo levare, que encontramos en el verbo moderno levantar.
Un élève es una persona que se alza o se está alzando. Este movimiento, fruto de un crecimiento, está causado por lo que levare, en latín, significa: aligerar, aliviar. Al alumno se le libera de un peso: el peso de la materia bruta, de la ignorancia, que le impide levantar el vuelo, alzarse y poder disfrutar de unas vistas, de una perspectiva sobre el mundo que no se tiene a ras del suelo. Las ataduras se deshacen, y el alumno empieza a explorar el mundo y ganar altura de miras. Ve más y mejor y con suficiente perspectiva.
Este proceso no lo realiza solo. Levare también significa reconfortar. Y reanimar. El profesor le invita a abrir los ojos. Y le acompaña en su aventura, retirándose poco a poco a medida que el alumno se siente más seguro y gana en confianza. El maestro anima, le libera de lo que ata al alumno, y es éste quien debe entonces tomar las riendas sin el peso del miedo, y de la ceguera.
El crecimiento, que se logra derribando los obstáculos que impiden el alzamiento y el avance -obstáculos que se resuelven, se desmontan, a medida del aprendizaje- se realiza en dos direcciones: un movimiento vertical que permite ampliar la visión, y horizontal, cuando la vista se extiende por el mundo. El conocimiento que se adquiere a medida que se es un alumno -una persona que crece y se crece, gracias a la creciente libertad de movimientos que se consigue, o que le es otorgada- permite este alzamiento, el levantamiento que permite descubrir, intuir lo que acontecerá, prever lo que va ser, desprendiéndose de las orejeras, y ganando en acuidad, en un proceso de crecimiento personal a medida que el profesor suelta el lastre, hasta lograr, en un proceso fascinante y enriquecedor para el alumno y el profesor, que el alumno vuele por sí solo, confiadamente, sin miedos, sin miedo a caer, con conocimiento de causa. Y desde las alturas, quien ya no es un alumno cobrará lo que percibe y como lo percibe. Todos aprenderemos de una nueva visión.
Un alumno es un ojo que se va ajustando para ver lo que otros aún no vemos o no hemos visto, ajustes que realiza a medida que su mirada se limpia y gana en acuidad, alzándose sobre las miserias del mundo para entenderlas y solventarlas, para echar luz. El alumno es es futuro del mundo.
Agradecimientos a R. Ll por sus observaciones
sábado, 3 de enero de 2026
Maquetas antiguas de santuarios dr la Magna Grecia
Fotos: Tocho, museo arqueológico nacional , Reggio Calabria (Italia)
El centro de cultura contemporánea de Barcelona (CCCB) organizó, hace veintinueve años, una gran exposición, titulada Casas del alma, brillantemente puesta en escena por los arquitectos GuriCasajuana, sobre maquetas arquitectónicas de la antigüedad occidental, por el aquel entonces poco conocidas y estudiadas, y habitualmente no incluidas en las exposiciones permanentes de los museos, sino dormidas en cajas en reservas y almacenes de aquéllos. En algunos casos, fueron la vez primera que, literalmente, vieron la luz.
Hoy, son obras que no se desdeñan. El museo arqueológico de Reggio Calabria posee varias maquetas o “maquetas” de santuarios -no formaban parte de ningún proyecto arquitectónico, sino que bien podrían ser pequeños santuarios transportables, ofrendados en tumbas o santuarios, en ocasiones depositados en altares domésticos, como pequeñas capillas (como acontece aún hoy con objetos devocionales domésticos cristianos), desde capillas hasta sagrarios-.
La característica de dichos objetos es que son imágenes -si es que son imágenes o más probablemente modelos en miniatura- de grutas o fuentes dedicadas seguramente a divinidades acuáticas (ninfas), lo que evoca bien la importancia de las potencias sobrenaturales de las aguas para la vida de las ciudades, que solían recibir culto fuera de las urbes -aunque en estas destacaba los ninfeos en forma de cavernas-, en hitos naturales donde el agua discurría.
La colección de “maquetas” -unos objetos votivos o sagrados, en verdad- de la Magna Grecia, entre los siglos VI y IV aC, de este museo es excepcional por el número, el tamaño y el estado de conservación.
No se incluyeron entonces en la exposición antes citada. No existían aún catálogos telemáticos y estas obras no solían exponerse.






















































































