lunes, 23 de febrero de 2026

Viejo…. ¡Ay!, perdón

 Un dicho es que todos queremos llegar a viejos, pero nadie quiere serlo.

Así que las administraciones públicas acuden  en nuestra ayuda. A partir de la jubilación, a los 65, 67 ó 70 años, uno no alcanza la senectud. Uno deviene senior.  

¿Anciano? Dios nos libre, aunque la palabra anciano, que no deriva del latín, pero se compone del prefijo ante, designa a quien va delante, o llega en primer lugar. En la carrera de los años, anciano se refiere a quien va a caer exhausto y para siempre antes que los que precede, pero, en verdad, anciano no tiene que ver con la edad, sino con la posición. Un anciano encabeza una procesión. Dadas estas connotaciones, bien podríamos aceptar que se nos considere ancianos. Pero, afín de evitar cualquier connotación “edadista”, necesariamente peyorativa, creemos, como se dice hoy en el lenguaje bien pensante, nos refugiamos en el más “neutro” y vagamente más “señorial” senior. De hecho, del latín senior ha surgido señor. ¿Viejo? Vade retro. 

Mas, senior solo tiene sentido cuando se relaciona con junior. Senior, en latín, es el comparativo del senex, anciano. Senior designa, en verdad, a quien tiene más edad que otra. No se refiere a quien tiene más edad que cualquiera , sino solo con respecto a uno o una más joven. Se puede ser senior y junior a la vez en función de con quien nos relacionemos. En la Roma arcaica , los séniores eran los reservistas. Tenían más edad que los juniores, pero no eran ancianos.

Así que cuando nos referimos a los seniors, en vez de viejos, no se sabe bien qué queremos decir. Ni siquiera queda claro que no designamos a estudiantes. Después de todo, existen cursos para seniors.

Pero que no sepamos qué estamos diciendo nos va bien. Hablamos por alusiones, quizá a la edad, pero de pasada, porque creemos que la verdad o la realidad solo es aceptable si se la sirve envuelta en condescendencia.  Aunque a perro viejo no hay tus tus.

No nos engañarán, somos viejos, lo que no implica que seamos verdes. 


Agradecimientos a Xavier Justes por sus lúcidas reflexiones 


domingo, 22 de febrero de 2026

Vallbona (Barcelona)
































 Fotos: Tocho, Barcelona, 2026


Vallbona es la parte este del barrio periférico de Barcelona llamado Torre Baró-Vallbona, delimitado por múltiples vías de tren a lo largo del curso del riachuelo Besós, y de la acequia de origen romano Rec Comtal, y partido por veintiún carriles de autopista que conectan Barcelona con el noreste de España y con Francia, bajo el incesante bramido de los vehículos. 
Un viaducto remozado, al que se accede por empinadas escaleras, conecta ambas partes del barrio, en plena transformación, tras decenios de abandono. El soterramiento de la vía del tren, que debería concluir este año, aliviará visualmente el barrio.
Ruinas de casas auto-construidas, casitas agazapadas, flanqueadas por enanitos orgullosamente erguidos sobre el muro de acceso a la calle, unos pocos bloques de pisos que siguen los dictados de la arquitectura moderna de los años ochenta que tan mal aguantan el paso del tiempo, huertos abandonados, y alguna barraca olvidada, salpican un paisaje de colinas, juncos y pinos que desfilan por las carenas erizadas de postes de madera enredados por cables eléctricos empequeñecidos antes las amenazantes estructuras metálicas de las torres de alta tensión, y que, por la otra cara, vierten sobre las estribaciones de la ciudad dormitorio de Moncada i Reixach. 
A lo lejos, las tres chimeneas de la central térmica desacralizada, y un sin fin de vías de trenes y de circulación, recorridas por innumerables apresurados destellos luminosos, que serpentean adentrándose en Barcelona, difuminadas por la húmeda neblina que desdibuja el horizonte de la ciudad que se percibe tan lejos, bajo el incesante zumbido de los coches poseídos por un movimiento sin sentido, como filas de insectos que recorren los campos sin que se sepa porqué ni adonde se dirigen.  

El recientemente estrenado documental del cineasta José-Luis Guerín, Historias del Valle Bueno, muy distinto del documental de Eli Lotar, sobre un territorio parecido, antes mostrado, pero igualmente poético, narra las vidas y los recuerdos de los habitantes de este barrio mutilado atravesado por todas las vías posibles que permiten escapar de la ciudad abrumada.

JOSÉ LUIS GUERÍN (1960): HISTORIAS DEL VALLE BUENO (2025)


 

Excelente documental, del cineasta José Luis Guerín, sobre los orígenes del barrio de Barcelona, Vallbona (Valle Bueno), y sobre las historias vividas y recordadas, pasadas y presentes, que acontecen y que tuvieron lugar, en la realidad o en la imaginación, que el barrio acoge, recoge y produce.

ÉLI LOTAR (1905-1969) & JACQUES PRÉVERT (1900-1977): AUBERVILLIERS (1945-1946)


 

Documental del fotógrafo francés surrealista Éli Lotar, de origen rumano, conocido por haber creado, con el director de cine Luis Buñuel, el durísimo documental Las Hurdes. Tierra sin pan, poco antes de la Guerra Civil. Española, y del poeta francés Jacques Prévert, sobre la vida en la insalubre ciudad periférica industrial de Aubervilliers, cabe París, al final de la Segunda Guerra Mondial, compuesta de fábricas y de  viviendas ruinosas, las únicas accesibles a muchos ciudadanos tras la devastación de la guerra. 

viernes, 20 de febrero de 2026

Monoteísmo

 Nos hemos dado un sinfín de seres superiores para tener la sensación que no estamos solos.

Éstos -dioses, semi-dioses, espíritus, ángeles, ángeles caídos, etc.- son invisibles, y suelen adoptar una forma conocida para entrar en contacto con los humanos. En la Grecia arcaica, se revestían con la apariencia de un familiar o un conocido cercano.

Quizá fuere en la India y, seguramente en Persia, cuando la multiplicidad de inmortales se convirtieron en las distintas caras de un mismo ser superior. Los avatares eran manifestaciones de uno de varias divinidades asumiendo funciones que las revelaban como fuerzas muy particulares. En el Zoroastrismo persa, múltiples dioses fueron rebajados a figuras celestiales, a ángeles, mientras una divinidad suprema se escindía en un padre y un hijo, dioses ambos, un mismo dios y al mismo tiempo una dualidad. Los dioses revelan engrandecidas nuestras complejidades y contradicciones. Son lo que somos, volubles, complicados, imprevisibles, sin dejar de ser nosotros mismos. 

 En función de la tarea requerida, la divinidad exhibía una determinada cualidad y recibía un nombre distinto. Estas distintas manifestaciones han podido confundirse con distintos personajes -como ocurre en el teatro cuando un mismo intérprete asume distintos papeles, con distintas máscaras y nombres distintos. Un mismo actor se encarna en figuras diversas.

El cristianismo fue perfilando una concepción de un ser superior muy particular. Dicho ser solo actúa bajo una determinada personalidad, diríamos más bien adoptando el rol de un padre, de un hijo o de un soplo o espíritu. Tres figuras que presentan rasgos propios y que no se pueden confundir. Un padre no es un hijo y la forma bajo la cual se manifiesta también es distinta. Así el dios en tanto que hijo asume una forma humana, tan humana que se confunde con el resto de los humanos. Su humanidad se expresa sobre todo porque su forma, que se puede retratar, no es un disfraz, sino que forma parte de lo que es. Es y será un hijo, siempre alejado pero siempre dependiente de su padre.

En el judaísmo y el islam, la divinidad es irrepresentable plásticamente pero no es innombrable. La falta de figura se compensa con un sin número de nombres. En ambos casos, son seres sobrenaturales heteronómicos. Los heterónomos son distintos nombres con los que un artista firma sus obras. Los heteronomos no son seudónimos que esconden el verdadero nombre del autor, sino que son nombres verdaderos que se refieren a las múltiples personalidades de un creador. Éste es uno y múltiple. Y los distintos nombres no pueden confundirse. Tampoco denotan imágenes parciales de una figura. Cada nombre es la persona y cada persona es distinta. Sus heterónomos dibujan las distintas formas completas de un ser. Éste está en todas sus denominaciones.

El inmortal del antiguo testamento recibe varios nombres: el Verbo, Elohim, Yahvé…. Asimismo, la divinidad islámica posee múltiples nombres que exhiben sus distintas facetas, capacidades y funciones. Creador, Bondadoso, Pródigo, etc. Hasta noventa y nueve seres asume el ser supremo. Al igual que nosotros que somos múltiples personas con múltiples roles, los inmortales también son múltiples sin dejar de ser ellos mismos.

El monoteísmo no existe, porque rebate la superioridad del ser superior. Una figura monolítica, de una pieza, sin distintas facetas, incapaz de sorprender, es una figura muerta. Se convierte en una figura distante, inhumana, con la que es imposible dialogar porque la reacción y la respuesta será siempre la misma. Una figura robótica, mecánica, incapaz de entender que somos unos y múltiples y que confiamos que las figuras que nos hemos dado sean como nosotros y, por tanto, nos puedan sus irse la ilusión que nos guíen o nos acompañan. 

 




jueves, 19 de febrero de 2026

BARRY DOUPÉ (1982): RED HOUSE (2022)






 Música del compositor James Whitman (1976)


Véase la página web de Barry Doupé, dibujante y animador canadiense : 

GUIDO GUIDI (1940): ENTRE CIUDADES



























 

Formado con el arquitecto Carlo Scarpa -de cuya obra fue el fotógrafo más asiduo y certero-, el fotógrafo italiano Guido Guidi ha retratado, como indica el título de un libro suyo, los espacios entre ciudades. 
Lugares ya marcados por la intervención y la industria humanas, con una imagen nostálgica, pero consciente que la supuesta virginidad de la naturaleza es un ideal (o una pesadilla) a la que no se regresa, y que posiblemente nunca haya existido, puesto que el concepto de naturaleza y de paisaje son concepciones humanas utilizadas para designar el lugar donde interviene el ser humano y, al mismo tiempo, el lugar que escapa aún a dicha intervención.
Una casucha, unos cables, un cercado, casi siempre arruinados, abandonados, en desuso, en mal estado -las casas tienen los carcomidos postigos cerrados por cierres que se intuyen oxidados- son las huellas que los humanos hemos dejado y que alteran para siempre un entorno, a la espera de su progresiva urbanización.
 Lugares en apariencia dejados de lado, pero posiblemente pastos pronto de una mayor y más dolorosa intervención humana.

Una exposición en París recuerda hoy a este fotógrafo:


En este blog se mostró la obra de Guidi y Scarpa: