sábado, 4 de abril de 2026

El regreso de las procesiones de Semana Santa en Barcelona (Abril de 2026)



 






Imágenes: Tocho, Procesión de Nuestro Padre

Jesús del Gran Poder y María Santísima Esperanza

Macarena & Procesión de Nuestra Señora de las Angustias, Casco antiguo de Barcelona, viernes santo, abril de 2026

 

Durante años, las procesiones de Semana Santa parecían haber pasado de largo en Barcelona, aunque las ciudades de Hospitalet de Llobregat (con una procesión seguida por cien mil personas) y Badalona (con la procesión del Silencio), en el área metropolitana, podían competir con Tarragona, y su célebre impresionante procesión de los Navegantes, que arrastra a ciento veinte mil seguidores en una ciudad de cien mil habitantes.

En verdad, Barcelona nunca dejó de tener procesiones por la ciudad antigua. Minoritarias, sin duda, pero acongojantes, también, portando imágenes realistas lacerantes, de noche, por las angostas callejuelas a oscuras de la ciudad vieja, al ritmo sobrecogedor de los tambores mortuorios.

Desde hace algunos años, las procesiones ganaban terreno. La pascua de 2026 hebra visto como cuatro procesiones y un viacrucis han colapsado el casco antiguo, seguidas por decenas de miles de personas, en un espectacular oratorio fúnebre y marcial que ha convertido a la ciudad vieja en un escenario doloso, un retablo de otro tiempo que deja en pañales a las esforzadas acciones performativas contemporáneas. 
Nazarenos con capirote de terciopelo negro o verde oscuro, taladrados por los ocultos que engrandecen la mirada extática, cirio prendido en mano, devotas con mantilla y estricto vestido corto negro, nubes de incienso, emanadas de turíbulos de plata, que cortan el hálito, pasos cubiertos de densos ramos desbordantes de flores blancas llevados por una multitud de jornaleros, efigies marianas con mantos bordados dignos de capas bordadas con hilo de oro suntuarias de imperiosas soberanas, trágica música marcial sacudida por solos de trompeta agónica, regios portadores de estándares, penitentes doblados por el peso de negras cruces, han compuesto, con la llegada de la noche, bajo un manto cada vez más sombrío, espléndidos, trasnochados e hipnóticos auto sacramentales entre imágenes pías y crueles, que arrastran como un río que no se debería cruzar, pero que avanza irresistiblemente en medio del cual los brazos se rinden. 
El retorno del barroco en toda su gloria
Que nos coja confesados. La entrega es inevitable.




 
 

2 comentarios:

  1. A veces da la impresión de que hay en ciertos sectores sociales que anhelan el retorno del nacionalcatolicismo. En las cofradías puede estar canalizándose un auge ideológico en las antípodas del pensamiento ilustrado, tan malparado hoy.

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    1. Recuerdo que cuando pregunté hice unos años a los jóvenes de una cofradía catalana porque gastaban tanto tiempo y dinero comprando telas carísimas para vestir tallas de madera consistentes en un andamiaje de tablones a los que se adhieren cabezas, manos y pies, no entendieron la pregunta. Lo hacían porque siempre se había hecho. Para mí, extraño. Pero es cierto que hay un rebrote hoy no por tradición que se preserva , sino que se intenta fundar. ¿Por qué? Lo desconozco. La entrega y la devoción hacia un equipo deportivo (que puede llegar a las manos), un grupo musical, un partido político (a veces suscitando violencia), unos personajes “públicos” (cuya adoración puede ser una pesadilla) o una cofradía (cuya entrega puede ser menos abrasiva que a otros grupos divinizados como deportistas o telepredicadores como los “influencers”) son casi inexplicables -al menos, para mí. Muchas gracias por su observación.

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