Antonio Gaudí: fachada lateral -la única original del templo expiatorio de la Sagrada Familia, de Barcelona. Último cuarto del siglo XIX - primer cuarto del siglo XX
Retablo de la Virgen de la candelaria, en alabastro, de la basílica gótica de la Virgen María de Castelló de Ampurias (Gerona). Siglos XV- XVIII
Retablo: palabra compuesta de origen latino que significa detrás del mostrador (el altar) o de las tablas pintadas colgadas de la escenografía que constituye un retablo.
En cualquier caso, un retablo es un gran decorado ante el que acontece un ritual o un espectáculo, ya sea en cultos paganos o cristianos.
Un retablo simula una fachada de un templo, o una tela tendida. Aunque tenga cuerpo no encapsula ningún espacio interior. Es una estructura que existe para ser contemplada desde la distancia, se ubique en un espacio interior (que simboliza el mundo), como una iglesia, o al exterior. El retablo instaura un espacio sagrado que permite que los poderes invisibles se muestren y que los humanos, sacerdote mediante, comulguen con aquéllos. Un retablo, pues, abre un espacio de encuentro y de comunicación. No requiere ser penetrado: la comunión acontece ante aquél. Como una aparición deslumbrante, el retablo extiende sus alas laterales para acoger a la comunidad. Funda un lugar donde las voces discordantes se armonicen en un mismo canto.
NB: El paralelismo entre ambas obras ha sido postulado desde mediados de los años sesenta, especialmente perceptible, cuando el templo aún no cargaba con los añadidos actuales.



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