Pero el título de esta serie no es un error. Después de todo, las fotografías de Minor White no retratan catedrales, sino granjas de madera -solo aparece una iglesia (que sin duda no es una catedral) en un segundo plano, ante el cual se despliega un cementerio)-. El título de la serie es metafórico. Las granjas -las granjas fotografiadas, tal como se muestran en las fotografías- suscitan una emoción similar a la que se tienen ante catedrales: una elevación, y un ensimismamiento o un recogimiento.
El fotógrafo norteamericano Minor White no producía imágenes únicas que captaran un momento decisivo y único, que no volvería a producirse y del que la fotografía es el único testimonio, casi el origen de lo que muestra: una escena no solo captada y fijada, sino producida por la cámara -o el primer ojo, el ojo del fotógrafo. White, por el contrario, trabajaba siempre con series que llamaba secuencias. Y éstas mostraban escenas reales, cotidianas, fotografiadas no por lo que eran , sino por lo que aludían: fotografías de seres y enseres, objetos y fondos, casas y entornos, naturalezas y figuras escogidos y plasmados por su capacidad simbólica. Eran lo que mostraban, sin duda. Pero eran también un símbolo, una alusión o una clave que se refería a algo distinto de los más evidente y predecible: un deseo, un sentimiento, una emoción no exteriorizados, que se expresaban, en cambio, veladamente, a través de estos objetos. Objetos que traducían lo que no se quería o se podía comunicar directamente, de manera desvelada y descarnada.
Si la fotografía fue en los inicios una manera de captar y mostrar lo que se vía, lo que existía alrededor del fotógrafo, prosaicamente, eludiendo subterfugios y alusiones, como también ocurría en la pintura, White puso de manifiesto que la fotografía era, al igual que otros géneros artísticos, una manera de transfigurar la realidad, mostrando lo que esconden las apariencias, al mismo tiempo que manifestaba la capacidad de las imágenes de traducir contenidos de manera desviada y sorpresiva, lo que obligaba a interpretar y a hacerse preguntas sobre la razón de ser, la finalidad de la imagen: un velo que a la vez esconde e insinúa lo que no se quiere contar abruptamente. Por ejemplo el carácter sagrado, trascendente de una simple construcción de madera sin más razón de ser, en apariencia, que almacenar útiles y animales, como si la granja fuera un cenáculo o un sagrario, en cuyo contacto uno se olvidaba de penalidades e imposibilidades de expresarse.
Una excelente exposición antológica -la mejor que se pueda visitar este año en Barcelona- muestra diversas series fotográficas de Minor White, cuyas fotografías adquieren pleno sentido, a menudo ambiguo y desconcertante o intrigante, contempladas insertadas en series, algunas con un número considerable de pequeñas imágenes, realizadas a veces a lo largo de varios años. Cada fotografía es como una palabra que se entiende porque se enuncia cuando se inscribe en una frase. Aisladas cada fotografía sería un exabrupto o una palabra incomprensible o que podría dar lugar a un sinsentido.
https://www.fundacionmapfre.org/arte-y-cultura/exposiciones/centro-fotografia-kbr/minor-white/





















