Fotos: Tocho, Vitra (Alemania), junio de 2026
Que la pequeña construcción autosuficiente metálica, dotada de placas solares y un depósito de agua, que el arquitecto Renzo Piano ha realizado, semejante a un baúl, se titule Diógenes, puede o no sorprender.
Dicha casa, de seis metros cuadrados, es tan reducida como una vasija -que no un tonel- donde se contaba que vivía frugalmente el filósofo cínico griego Diógenes (s. IV aC), admirador de Sócrates, aunque se burlase de Platón por sus sermones.
La cabaña se puede desplazar. No pertenece a ningún sitio, lo que cada bien con la afirmación del filósofo que se presentaba como un ciudadano del mundo, un cosmopolita.
No se guardan textos de Diógenes, tan solo dichos lapidarios, ciertos o no.
Pero entre sus obras destaca la República, un texto que se conoce solo por referencias de autores posteriores. En este texto -que replica al tratado del mismo título, de Platón-, Diógenes, al parecer, describía una República compuesta solo por sabios, despojados de cualquier posesión, que vivían frugalmente, y prescindían de convenciones sociales y morales -no se oponían al incesto ni a la antropofagia, al menos, teóricamente: toda carne siendo receptáculo de dioses-, de bienes, de armas, y defendían la igualdad entre hombres y mujeres, así como las relaciones no santificadas por el matrimonio, fueren las que fueran. Los rituales les parecían inútiles, entre éstos los funerarios. Los difuntos no padecerían dolores si sus cuerpos se abandonaban a la intemperie. Defendían en cambio la educación de los niños, y Diógenes mismo fue un gran preceptor.
Este perfil, que rechaza riquezas y convenciones, quizá no case plenamente con esta pequeña construcción modélica, ubicada ciertamente en un amplio jardín, en el centro de una arboleda, situada en el campus de la empresa de diseño de lujo Vitra.
Quizá el título de la cabaña sea una lúcida muestra de cinismo, un buen homenaje a Diógenes, aunque los árboles le tapen el sol.









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