jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Colonias mesopotámicas -o el imperio de Uruk?






Los arqueólogos especializados en el Próximo Oriente antiguo ya solo pueden excavar, tras la guerra civil en Siria, la inestabilidad en el Líbano, las dificultades en Turquía, y los atentados en Iraq, en irán -con ciertas limitaciones- y en el Kurdistán iraquí, al menos hasta el pasado mes de junio. Los ataques del llamado Estado Islámico hacen inviable y moralmente indefendible cualquier prospección en estos momentos, si bien parece que la seguridad y la estabilidad lentamente regresa en las áreas cercanas a Sulemaniyye y Erbil.
En en reciente congreso de la ASOR (American Association of Oriental Research), en San Diego (EEUU), el director del Oriental Institute de Chicago, el Dr. Gil Stein, comentó, en el discurso de clausura, que el Kurdistan iraquí, hasta hace tres años, cerrado a la investigación, tras el bloqueo, los desplazamientos y matanzas de poblaciones por parte del gobierno de Saddam Hussein en los años ochenta y noventa, ofrece hoy -hasta este verano- el último espacio virgen, aún por explorar.
No solo los violentos bloqueos del gobierno anterior de Iraq impedían acceder a esta área. También era considerada como una zona de menor interés, provinciana, comparada con el esplendor de los grandes yacimientos babilónicos y sumerios del centro y el sur de Iraq.
El Kurdistan iraquí, por el contrario, solo acogía capitales asirias, ya exploradas en el siglo XIX, y pequeños reinos, limítrofes con los imperio asirio (II milenio) y neo-asirio (I milenio), hitita y del reino de Mitani.
Desde 2010, sin embargo, y ante la imposibilidad de seguir en Siria y de retornar al centro y el sur de Iraq, el Kurdistán iraquí se ha abierto a las misiones internacionales -aunque ya existían misiones kurdas-, trabajos que las matanzas recientes del ISIL han detenido o destruido.
Una tras otra, misiones francesas, portuguesas, norteamericanas, danesas, han expuesto, en el congreso del ASOR, los resultados de las primeras campañas. El Kurdistán iraquí comprende un gran número de yacimientos de verso tamaño -unos cinco mil han sido detectados, tan solo en el área de Sulemaniyye unos novecientos-. Los más antiguos remontan al neolítico. Se descubren a veces gracias a los tells (colinas artificiales que resultan de la superposición de las ruinas de los diversos asentamientos en un mismo lugar a lo largo de milenios), en otros casos gracias a prospecciones magnéticas. Se han excavados murallas, viviendas, templos y grandes edificios públicos.
Lo que más sorprende, sin embargo, es la reiterada presencia, en numerosos yacimientos, de cerámicas o fragmentos cerámicos de un tipo de vasijas comunes en la ciudad de Uruk, en el sur de Mesopotamia, a miles de quilómetros de distancia, durante los cuarto y tercer milenios aC. Son unos cuencos bastos, moldeados a mano, a veces a dentro de moldes abiertos en la tierra, de los que se conservan miles de ejemplares, y que se entregaban junto con raciones alimentarias, a los trabajadores. Constituyen los primeros ejemplos de envases de usar y tirar (se usaban una sola vez).
Las vasijas halladas en el Kurdistan iraquí no proceden de Uruk. Están hechas con tierra del lugar, en talleres locales. Pero es muy posible que, no solo los modelos, sino los artesanos procedieran de Uruk.
No se sabe si los pueblos y ciudades mesopotámicos ubicados en lo que hoy es el Kurdistan iraquí fueron fundados por habitantes de Uruk, a modo de ciudades independientes o de colonias de una metrópoli casi inalcanzable, o fueron influenciados por la cultura de Uruk. Revelan, desde luego, el impacto y el alcance de modelos artísticos, artesanales o culturales de la ciudad de Uruk, quizá la primera ciudad de la historia -salvo que recientes descubrimientos en el valle del Indo, entre la India y el Pakistán, pongan en jaque esta afirmación.
Estos hallazgos -que también han acontecido en Anatolia-, y que cubren una extensa área del noreste (entre Iraq e Irán) y el norte de Iraq, ponen de manifiesto que las culturas antiguas no pueden ser estudiadas de manera aislada, sino que se hallan en el cruce de múltiples influencias políticas y culturales entre centros de poder cuyas distancias entre si son, aun hoy, difícilmente concebibles.
Uruk, ¿el primer poder "colonial"?
Posiblemente no. Ya piezas de piedras semi-preciosas (como el lapis lázuli) y de metales preciosos (oro, y plata), así como de maderas nobles, halladas en Sumeria (Sur de Iraq), en los cuatro y tercer milenios aC, atestiguan la lejanía de los lugares de origen , africano, y centro asiático, quizá incluso de Extremo oriente, de los materiales utilizados, lo que es un indicio de las conexiones entre culturas y del conocimientos que tenían entre sí, como, por otra parte, también denotan algunos mitos.
Uruk quizá no fuera un poder colonial, pero si un centro cultural que irradió, ya entre el Neolítico y la Edad de Bronce, por todo el Próximo Oriente Antiguo.

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