sábado, 7 de noviembre de 2026

Hay más cera de la que arde



Fotos: Tocho. André Ricard, Velas Babel, 2003

La actual exposición antológica que el museo del diseño de Barcelona acoge dedicada al diseñador industrial André Ricard presenta algunas obras que aún no existían hace veintisiete años, cuando la anterior antológica en la fundación Miró.
Entre estas obras, uno de los mejores y más hermosos y sugerentes diseños, en los que la función, el simbolismo, la belleza y el precio se alían, que sin embargo ya no se produce.
La vela Babel hace honor a su nombre, alta, escalonada, estilizada. La base más ancha que la sección media libra la vela de la necesidad de un soporte. 
Alta como la torre, desde luego. Y frágil como la mítica construcción. La vela no resiste el fuego: se desmorona lentamente, se deshace, se encoge, se deforma, se afea, pierde su prestancia bajo la llama y se cubre de excrecencias. Adquiere un aspecto informe, consumida por el calor. El fuego revela la fragilidad de la vela -como el de la torre de Babel bajo el rayo que el dios le lanza desde lo más alto.
La vela Babel, un útil y un objeto sacro, un cirio, que nos muestra que aún hoy en día los objetos cotidianos no están exentos de connotaciones simbólicas.
Como en el caso de la torre, el fuego ha acabado con esta vela que ha desaparecido de las cererías.

 

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