jueves, 3 de septiembre de 2026

Invasión

 INVASIÓN INVASIÓN

Invasión, del verbo latino invado. El significado es claro. Se trata de una palabra compuesta por la partícula adverbial in- y el verbo vado. Vado se traduce por vadear o pasar a pie. Invado, por tanto, por cruzar a pie un límite.

Visto así, el uso actual del sustantivo invasión parece correcto.

Pero algo no suena bien, chirría. La imagen pacífica, la acción normal de vadear -quizá no tan normal o habitual: se desliza la imagen de un curso de agua que exige, para cruzarlo, hallar un punto que permita sortearlo a pie, lo que implica que dicho curso constituye un obstáculo difícilmente sorteable-, no acaba de cuadrar con lo que entendemos por invasión, con las imágenes que la palabra invasión suscita.

Este desajuste, este ruido suscitado por un engranaje defectuoso, es lógico.

Invado, en latín, significa asaltar, atacar; echarse encima. El verbo describe una acción dañina, que se impone, sea una plaga, una enfermedad contagiosa que gangrena una ciudad, o una operación militar. El resultado es el mismo: un colectivo es dominado por otro, reducido y puesto a su servicio. Un conjunto desarbolado que pasa al mando de otro quien dicta las órdenes y exige el sometimiento y la obediencia. Un colectivo pierde su libertad y su poder de decisión. A partir de la invasión, deberá responder ante otro colectivo que le manda qué y cómo hacer y, seguramente, pensar -si el pensar se permite. 

Una invasión no exige la llegada masiva de un grupo. Invado, en latín, también significa apostrofar: una acción a través de la cual se manifiesta agresividad: se insulta, se grita, para amedrentar y obtener la sumisión. Los gritos se acompañan de gestos amenazantes, cuando no de golpes.

Los golpes que invado también acarrea. Invado se traduce, finalmente, por echarse encima, por violar. Una escena o una acción que presupone que alguien se coloca violentamente sobre otra persona, cuya voluntad, y cuya resistencia se ven anuladas. La víctima no puede moverse y soporta los gritos, el peso y el maltrato, la violencia que se le practica desde una posición dominante, con la que alguien pretende beneficiarse, satisfacer sus deseos.

Lo que la palabra invasión significa y evoca ¿cuadra con la imagen de jóvenes desarmados, y quizá engañados, pero ilusionados, que buscar mejorar sus esperanzas de vida cohabitando en comunidades que consideran más prósperas y con mayores oportunidades, en las que esperan o confían adaptarse e integrarse. Comunidades que quizá se aprovechen de la falta de recursos de los jóvenes, dispuestos a todo, a someterse y sufrir calamidades incluso, si ven así una salida en el túnel de sus vidas. ¿Quién es el invasor?

Nosotros no siempre sabemos lo que decimos. Mas, ¿no deberían saberlo quienes nos representan? 





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