lunes, 31 de julio de 2023

WALTER GROPIUS (1883-1969): DAMMERSTOCK (KARLSRUHE, 1928)


Obra en 1928

Obra actualmente










 




















Fotos: Tocho, julio de 2023


Proyectada hace casi cien años, Dammerstock es una promoción de doscientos veintiocho viviendas públicas y sociales alemanas, financiada por el ayuntamiento de Karlsruhe, del arquitecto alemán Walter Gropius, responsable de la simple planimetría lineal, orientada de noreste a sudoeste, y de algunos bloques de varias plantas ;uno de sus proyectos quizá menos conocidos), corriendo el resto a cargo de unos veinte arquitectos más, entre los que destaca el holandés J.J.P. Oud.

Situadas en la periferia urbana, rodeadas de jardines arbolados con juegos infantiles , las viviendas -casas individuales, nunca exentas, y pisos, formado largas tiras de bloques paralelos-, a las que se accede a través de estrechos caminos peatonales, poseen pequeñas parcelas ajardinadas ante la fachada principal.  
El conjunto está bien cuidado, es patrimonio de la ciudad, si bien ha sufrido algunos cambios: las gruesas placas vítreas del forjado de los balcones y de los aleros, que aligeraban la sensación de cierta opresión a causa de la escasa altura entre forjados, han sido sustituidas por placas macizas opacas, que proporcionan una mayor sensación de seguridad visual, e impiden que se vean a los vecinos instalados en su balcón desde el balcón del piso de la planta inferior. Se mantienen, en cambio la estructura metálica de las barandillas, las escaleras de barco de las fachadas, los marcos y los frentes de los balcones. Los pisos son pequeños, sin pasillos, mirando todos al exterior. Poseen de uno a tres dormitorios en los que caben una o dos camas individuales contra las paredes. Se accede directamente desde el exterior. Una escalera estrecha entre paredes, que arranca desde una entrada angosta, lleva al o a los pisos superiores. Filas de delgados postes metálicos permitían colgar la ropa en el exterior (algunos cuerdas se mantienen aún). 
El polígono constaba y aún consta de algunos servicios públicos, y está rodeado de imponentes e hinchadas casas individuales de dos o tres pisos con altos tejados a dos aguas que los jerarcas nazis, defendiendo la arquitectura tradicional (un movimiento que algún partido en España  trata de rehacer) mandaron construir para esconder los bloques corridos con terrazas y acotar, cómo con torres de vigilia, el complejo, si bien, tras la Segunda Guerra Mundial, las últimas viviendas recuperaron el proyecto original concebido ya en 1925.

domingo, 30 de julio de 2023

La imagen del poder (interiorismo)

























 


Die Kunst im Dritten Reich es una revista alemana elegante y espeluznante que se publicó entre los años 1937 y 1944. Dirigida por el arquitecto autor del interiorismo de los despachos de Hitler en Múnich y en la Cancillería de Berlín -en este caso, un despacho provisional, a la espera de un despacho de novecientos metros cuadrados-, la revista, muy bien editada, promovía un arte de exaltación aria -imágenes de campesinos entregados a las labores del campo  y jóvenes rubios en pantalón corte entregados a los designios del Führer-, y una arquitectura tan desmesurada como la inabarcable Cancillería de Berlín, en cuyo interior, al final de altísimos pasillos versallescos inacabables se ubicaban las estancias de trabajo de Hitler, destinadas a empequeñecer y acobardar el ánimo de las personas autorizadas a entrevistarse con el Führer. Un estilo neo-clásico, entre soviético, imperial y de otro Adolfo, el arquitecto Adolf Loos, forrado de mármoles , alfombras, tapicerías y cuero, pletórico de sillones como en una sala de espera en la que se achica el visitante, dominaba el interiorismo de las estancias del líder supremo, un entorno opresivo y siniestro, en el que la luz natural no entrada, de colores oscuros y techos desmedidos y que revela bien como la arquitectura y el diseño interior fue -y es- la máxima expresión del poder absoluto, una horrísona muestra de las intenciones del dueño. La visión de estos interiores que la revista publicaba ya anunciaba, en 1937, lo que iba a iniciarse dos años más tarde


Agradecimientos al arquitecto David Mesa, doctorando de la Cátedra de Historia de la Escuela de Arquitectura de Karlsruhe, y al catedrático de la misma el doctor Joaquín Medina, por la invitación, la autorización para fotografiar, a medianoche en un sótano, números de la revista de y en la biblioteca de la cátedra y de la colección personal de David Mesa, y el descubrimiento de una realidad que se debería divulgar en estos momentos para que nunca más se tuviera siquiera la tentación de echar la vista atrás. 

Muchos despachos de autoridades actuales  no se desmarcan demasiado, estilística y quizá teológicamente, de los que se ubicaban en la Cancillería alemana en los años cuarenta, perfectamente proyectadas y construidas para encoger los ánimos.




sábado, 29 de julio de 2023

Maestro artesano ( albañil, carpintero)




 La formación de un artesano, en Alemania, exige tres años de estudio: uno de teoría y uno o dos más de prácticas en un centro profesional. 
El título de maestro artesano requiere un año más: un año completo especial (similar a lo que acontece en Francia)/
Quien aspira a este reconocimiento debe de trabajar durante un año, sin cobrar dinero, tan solo en especies: alojamiento y comida, siempre a más de cincuenta quilómetros de su casa.
Debe de viajar incesantemente -o tiene billetes de tren gratuitos-, vestido con un sombrero de copa -que suele llevarse con el pelo muy largo-, una chaqueta, un chaleco (obligatorio) y pantalones acampanados, todos negros, botas de tiro alto negras con bolsillos para unos mínimos útiles de trabajo, un bastón, y un zurrón con un mínimo de ropa. 
Los maestros artesanos en formación se reconocen por su manera de vestir, por un lenguaje secreto (un saludo cifrado), y por la búsqueda de trabajo gratuito. Suelen obtenerlo dada la calidad de la formación. En el caso de no hallar trabajo, pueden acudir al alcalde quien, si son capaces de recitar un largo poema, debe ofrecerles un techo y comida a cargo del erario público.
Este largo ritual iniciático, de origen medieval, solo es obligatorio -un cuaderno de notas al día certifica las pruebas superadas- para quien aspira al título de maestro. Un artesano u operario convencional, peor pagado y considerado, no necesita este complejo aprendizaje casi religioso que, sin embargo, se sigue practicando con éxito en 2023.  
Nada de esto existe en España. De ahí la peculiar calidad del trabajo artesano, por ejemplo, en el mundo de la construcción.





miércoles, 26 de julio de 2023

Pensar, pesar


Solemos oponer la materia y las ideas. La materia es densa, opaca y pesante. Las ideas, luminosas y aéreas, y se cazan al vuelo. La primera cuesta desplazarla; por el contrario, cambiemos fácilmente de “idea”. 

Mas, pensar y pesar son acciones que poseen una misma etimología. Son, en verdad, acciones o decisiones semejantes, y que conllevan consecuencias parecidas. Un mal cálculo del peso de un edificio acarrea su hundimiento, que pone en peligro vidas humanas. Pensar “mal” causa un daño, a veces irreparable, a una persona o a una comunidad. 

 Pensar consiste en sopesar los pros y los contra, los argumentos a favor y en contra. Las afirmaciones y las negaciones se agrupan y se evalúan  a continuación. Cada una tiene su propio peso que inclina la balanza a uno u otro lado. Del mismo modo, acabamos por inclinarlos hacia un  determinado pensamiento.  

Pensar requiere tener conciencia del peso de cada decisión. Los pensamientos, las decisiones pueden pesarnos durante mucho tiempo. La elección conlleva consecuencias. Nada ni nadie se libra. Ninguna se puede tomar a la ligera. Pero no podemos ser pesados, so pena de llevar a un error en la elección por cansancio. Pensar es una acción grave. La gravedad de las decisiones, en ocasiones, puede pesarnos en exceso, sin que podamos librarnos de la carga o responsabilidad (que cae sobre nosotros). Aquélla obliga a tomar partido (tal es el significado de la palabra responsable).  No se puede bromear, ni decidir sin detenimiento. Los argumentos deben ser estudiados, palpados, medidos (la medición de la carga y el tamaño son consustanciales con un pensamiento, que exige tener ojo para calibrar, es decir ajustar la balanza, la importancia y la relevancia de lo que de usamos), a fin de tener en cuenta su coherencia. Los castigados por su falta de mesura, por su ceguera o ambición, en la Grecia antigua , estaban condenados, en el Hades, a acarrear pesos insoportables, para que fueran conscientes para siempre, cada día y noche, del daño cometido por un pensamiento, una decisión equivocada. Las consecuencias de un “mal” pensamiento pueden ser funestas. Puede pesarnos de por vida una elección errónea sin vuelta de hoja. Pensar obliga a negar las evidencias, a desechar las soluciones fáciles -cuyas consecuencias nos doblegarán de por vida-, a evitar precipitarnos, a no decir que sí de buenas a primeras, sino que exige tener claro la obligación a la que nos sometemos. 


Se recomienda el maravilloso tratado primerizo, escrito para estudiantes, de Jacques Derrida, cuando era profesor de bachillerato (y por tanto, legible) : Penser, c’est dire non, recientemente publicado, sesenta años más tarde de su redacción, un texto que comenta, en cuatro lecciones, un dicho o aforismo del escritor y pensador (nunca mejor dicho) francés Alain.