domingo, 7 de septiembre de 2025

LOUIS STETTNER (1922-2016): LA CIUDAD EN BLANCO Y NEGRO














































 

La fotografía urbano en blanco negro no solo constituye un género artístico en sí misma, sino que las ciudades fotografiadas no lo están en blanco y negro, sino que son blancas y negras. 
Son ciudades que solo se encuentran en un tipo de fotografía, como la danza de los átomos solo se halla en el microscopio y en fotografías que una cámara común no puede captar o crear.
Existen ciudades terrestres, celestiales, infernales, imaginarias, soñadas, irreales, del pasado y del futuro, invisibles a ojos humanos; ciudades en ruinas, y abandonadas. Ciudades literarias, prosaicas, industriales, sagradas. Existen, por fin, ciudades en blanco y negro, extendidas en la superficie brillante del papel fotográfico, o de una pantalla. Ciudades quietas, cercanas, aunque no idénticas, a las ciudades de las películas de serie negra de los años cuarenta.

Son ciudades nocturnas o que se muestran como si la noche las envolviera. Son las mismas calles que Brassaï, amigo suyo, compuso. Escasos son los viandantes. Se perfilan casi siempre de espaldas, encorvados, las manos en los bolsillos, en medio de un aire que se intuye invernal, negras siluetas solitarias y apresuradas, empequeñecidas por los rascacielos, peligrosamente inclinados, como gigantes asomándose sobre un encogido mortal, que los envuelven. 
La multitud es invisible; pero no es inexistente. Pero vive en las profundidades, en los veloces vagones de metro, vista y no vista, que el poeta Ezra Pound o Louis Stettner retrataron, una y otra vez, en el caso del fotógrafo. Tan solo haces y puntos de luz, difuminados, al mismo tiempo que cegadores, abriendo un espacio en blanco en el espacio de la ciudad, constituyen señales que indican que la ciudad no está muerta. 
Uno de los mejores “arquitectos” de este tipo de ciudades fue el fotógrafo norteamericano, formado en París, Louis Stettnet. No tuvo la suerte de otros fotógrafos urbanos. Apenas logró exponer en París. Su pasado de fotógrafo “social”, comprometido con la denuncia de la miseria norteamericana de los años treinta, le impidió recibir ayudas con las que hubiera sobrevivido al escaso éxito comercial de sus fotografías.
Recuperado recientemente, tanto en Madrid y Barcelona en 2024, como este año en los Encuentros Fotográficos de Arles (Francia), las ciudades de París y de Nueva York que definió constituyen seguramente uno de los más emblemas más destacados de la ciudad moderna. En blanco y negro, trenzada de luz y de sombras, descomunal, amenazante y, sin embargo, ensoñadora. Una ciudad que se asoma al plano brillante, casi espejeado del papel fotográfico. 




EZRA POUND (1885-1972): IN THE STATION OF A METRO (EN UNA ESTACIÓN DE METRO, 1912)

 “La aparición de estos rostros en la multitud;

Pétalos en una rama oscura y húmeda.”


 The apparition of these faces in the crowd;
Petals on a wet, black bough.”


La estación de metro estaba en París.
Al abrirse las puertas de un metro tras detenerse en una ciudad, los pasajeros emergían como una aparición fresca y luminosa, antes del cierre de las correderas, y el nuevo herrumbroso arranque.


Recordemos estos dos versos, no a su autor….

sábado, 6 de septiembre de 2025

DAVID ARMSTRONG (1954-2004): CITY LIGHTS (LUCES DE LA CIUDAD)

































 

David Armstrong, amigo de Nan Golding, ambos fotógrafos norteamericanos formados en Boston, es recordado por sus retratos en blanco y negro de jóvenes conocidos y desconocidos con los que intimaba y fotografiaba en un estudio que montaba en habitaciones de hoteles cercanos. 
Son retratos en interiores, detallistas, precisos, que revelan, si no la inasumible personalidad, sí la apariencia con todos rasgos. Retratos serenos de personas que se entregan y miran, a menudo, a la cámara.

Sin embargo, David Armstrong retrató también la ciudad. La aproximación es inversa. La ciudad está vacía, aunque no deshabitada: el centelleo de luces en las calles y en los edificios así lo atestigua o, al menos, lo sugiere. Pero toda la claridad y la nitidez del retrato humano -como si quiera captar lo que pronto ya no será- se trasmuta en las vistas urbanas. La solidez, la inmutabilidad de la piedra se desdibuja. Ciudad evanescente, que se deshace. La ciudad aparece tras lo que parece una cortina de lluvia o la neblina que diluye los contornos, y el geométrico perfil de los rascacielos deviene una masa informe e insegura, como si las imágenes enunciaran la caducidad de las obras y su disolución en un futuro quizá próximo. 
Por el contrario, si las personas retratadas desparecen, a veces a poco, su recuerdo perdura en la imagen. 
Lo que no ocurre con la arquitectura, en apariencia tan sólida, inmutable, y para siempre, y, en verdad, tan frágil.

Una excelente exposición antológica sobre los retratos -y el proceso de su realización- y algunas vistas urbanas de David Armstrong, dirigida por su amiga Nan Golding, se presenta en los Encuentros Fotográficos de Arles (Francia):





viernes, 5 de septiembre de 2025

NIKI DE SAINT PHALLE (1930-2004): UN RÊVE PLUS LONG QUE LA NUIT (UN SUEÑO MÁS LARGO QUE LA NOCHE, 1976)



Entre Alicia en el Pais de las Maravillas y un inquietante cuento de los hermanos Grimm, el oscuro viaje que una princesa -las princesas viven siempre en los cuentos- emprende para ser adulta, un viaje que se transforma en una pesadilla poblada de monstruos ante los que la princesa no se encoge.

La obra maestra de la artista franco-norteamericana Niki de Saint Phalle