domingo, 10 de octubre de 2021

El origen de la ciudad

"Divina natura dedit agros, ars humana aedificavit urbes"

("La naturaleza divina creó los campos, el arte humana edificó ciudades")

 

(Marco Terencio Varrón: Acerca de la agricultura (De re rustica), III, 1, 4)


El inicio de la introducción al libro tercero de De la agricultura, del autor romano Varrón, de los siglos II y  I aC (116-27 aC), que contiene la cita, reza así:

"Aunque nos hayan llegado dos clases de vida del hombre, la rústica y la urbana, ¿hay alguna duda de que una y otra no sólo existen en lugares separados, sino que también tienen distinto origen en el tiempo? En efecto, la rústica es mucho más antigua, porque hubo un tiempo en el que los hombres cultivaban los campos y no tenían ciudades. De hecho, la ciudad más antigua según la tradición griega es Tebas en Beocia, fundada por el rey Ogygos; en la región romana, Roma, por el rey Rómulo (…). Tebas, que se dice fundada por Ogygos antes del diluvio, sin embargo, tiene cerca de dos mil cien años. Si este tiempo lo refieres a aquel tiempo primigenio en el que empezaron a cultivarse los campos y se habitaba en chozas y cabañas, sin que se supiera lo que eran paredes y puertas, los agricultores anteceden a los ciudadanos en un enorme número de años. Y no es de extrañar, pues la naturaleza divina dio los campos y el conocimiento humano edificó las ciudades, y en tanto que se dice que todas las artes se inventaron en Grecia en los últimos mil años, siempre hubo campos en lugares que podían cultivarse. Y no sólo es más antiguo el cultivo del campo sino también mejor”

La ciudad no es una creación divina, como se desprende del imaginario mesopotámico, egipcio y en parte griego, sino que es una aportación estrictamente humana. Roma no fue fundada por los dioses ni por los héroes -aunque una versión sobre el origen de Roma señala a Hércules como el fundador- sino por un humano, Rómulo, ciertamente señalado por el cielo -su padre fue el dios Marte que, convertido en chispa de  una hoguera, prendió en la túnica de la vestal Rea Silvia, hija del rey de Alba Longa, y alumbró la generación de Rómulo- pero un humano al fin y, en tanto que creación humana, paradójicamente -toda vez que Roma urbanizó el Mediterráneo y fundó un sin número de ciudades, a imitación de Roma, una ciudad que dio nombre a una civilización-, el campo fue preferido a la ciudad en el mundo romano, al menos durante la República.

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