jueves, 21 de abril de 2016

Arquitecturas terrenales v. arquitecturas celestiales (de dioses y hombres)

"Nosotros sabemos que si esta tienda de campaña -nuestra morada terrenal- es destruida, tenemos una casa permanente en el cielo, no construida por el hombre, sino por Dios. Por eso, ahora gemimos deseando ardientemente revestirnos de aquella morada celestial; porque una vez que nos hayamos revestido de ella, ya no nos encontraremos desnudos. Mientras estamos en esta tienda de campaña, gemimos angustiosamente, porque no queremos ser desvestidos, sino revestirnos, a fin de que lo que es mortal sea absorbido por la vida."

(Pablo, Segunda Epístola a lo Corintios, 5, 1-5)



Mientras, unos setenta años antes, el poeta romano Cátulo escribía:


"Los habitantes del cielo solían visitar antes en persona las castas moradas de los héroes y mostrarse en las reuniones de los hombres, cuando el amor a los dioses aún no había sido despreciado. A menudo el padre de los dioses, cuando volvía de nuevo a su brillante templo, al haber llegado los sagrados ritos anuales de los días de fiesta, contempló cómo caían en tierra cien toros. A menudo
Líber, vagando por lo más alto del Parnaso, condujo a las Tíades, que gritaban
¡evohé!, con los cabellos sueltos, cuando en Delfos, saliendo a porfía en carrera de
toda la ciudad, recibían alegres al dios con sus altares humeantes (...).
Pero, después que la tierra se llenó de nefandos crímenes y todos desterraron la
justicia de su ambicioso corazón; los hermanos bañaron sus manos con la sangre del
hermano; el hijo dejó de llorar a sus padres desaparecidos; el padre deseó la muerte
de su hijo en lo mejor de la vida para, libre, gozar de la flor de una madrastra virgen;
la sacrílega madre, acostándose con su hijo ignorante, no temió, sacrílega, mancillar a
los dioses familiares; todas las cosas lícitas mezcladas por una dañina locura con las
ilícitas han apartado de nosotros el corazón justiciero de los dioses."


(Cátulo, Poema 64, 253-257)



Me temo que quien tuvo una visión más certera de la realidad fuera....

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