miércoles, 23 de diciembre de 2020

Epidemia

Podemos intuir el significa literal de la palabra epidemia. Como todas las que incluyen el sustantivo griego demos, que significa comunidad o país, la epidemia se refiere a un territorio habitado. Casi podríamos decir que la epidemia tiene que ver con la arquitectura.

¿Cómo?

Epidemia, en griego, no se refiere directamente a una enfermedad (aunque Hipócrates, en el siglo IV aC) escribió un tratado perdido como casi todos sus escritos titulado Epidemia). Epidemia significa llegada a un país. Nombra lo que lleva a cabo un foráneo, o un intruso, alguien que no es del lugar. Esta llegada puede devenir una estancia; pero la permanencia no es para siempre, porque el viajero no tiene raíces en el lugar donde ha llegado. Viene de fuera y se espera que parta. El prefijo griego epi pertenece al vocabulario del tiempo: significa durante un cierto tiempo; acota el tiempo conveniente. Implica, por tanto, que lo que ha llegado no puede permanecer.

Esta llegada puede no ser bienvenida. Puede traer ideas y costumbres que vayan en contra de las que imperan, o son "propias" del lugar. La venida inesperada y no deseada altera el orden. La comunidad no puede acoger al recién llegado. Éste no puede ni debe integrarse. La concepción de la comunidad, en algunas ciudades griegas como Atenas, defendía la autoctonía -palabra que significa nacido de las entrañas de la tierra , de ahí que los míticos primeros reyes de Atenas, como Erecteo y Erictonio, enterrados en el Erecteion, cuya tumba velan las cariátides, en el Acrópolis ateniense, nacidos de las entrañas de la tierra, tuvieran, como todos los seres infernales, un cuerpo de serpiente-. La auctoctonía se contraponía a la extranjería. Algunas ciudades griegas podían aceptar a ciudadanos de otras ciudades griegas, incluso extranjeros, pero no les permitían disponer de derechos civiles. Así Aristóteles nunca pudo ser un ciudadano ateniense.  

Entre los desórdenes o los "males" que el foráneo trae consigo se encuentran las enfermedades reales y metafóricas: todo lo que disuelve el orden establecido y pone en peligro la unidad concedida desde tiempo inmemorial. Este daño se extiende fácil y rápidamente por todo el territorio, porque el agente no ha encontrado oposición. Ha podido entrar sin oposición. Ha sorteado barreras, muros, murallas. No ha sido identificado como un portador de males, pese a que, por ser un extranjero, inevitablemente su llegada iba a causar desórdenes. La epidemia deviene un problema de orden público. Todas las fuerzas ciudadanas tienen que unirse para expulsar al extranjero, La epidemia es un problema político que pone en evidencia la fragilidad de las estructuras y convenciones humanas, la falsa seguridad en la que vivimos.  

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