Vajilla funeraria de alabastro, tercer milenio
Insólito dibujo de cara, 1500 ac
Fotos: Tocho, El Cairo, marzo de 2026
La fotografía, como toda representación, puede no atender a los tamaños de las obras y exponerlas como si todas ocuparan un mismo espacio.
Estas imágenes, en cambio, muestras algunas cabezas de estatuas de gran tamaño -las primeras mostradas-, la mayoría escogida de tamaño natural, y una terracotas últimas, romanas, de unos pocos centímetros.
La selección de obras cubre un arco temporal desde mitad del cuarto milenio hasta la primera mitad del primer milenio de nuestra era: cuatro mil años, durante los que se detectan mínimas variaciones, aunque los modelos canónicos egipcios ceden poco a poco ante el empuje del arte greco-latino.
De todos modos, el culto a los muertos etrusco-romano no desentona en los rituales funerarios egipcios y el culto a los dobles corporales en piedra de los cuerpos momificados, de manera que uno de los espíritus del difunto, el ka, siempre pueda encontrarse con un soporte material indestructible, la estatua, entendida como doble del embalsamado, en el que insertarse, una concepción de la estatuaria antropomórfica que los griegos tomaron en sus representaciones de kuroi y kores (imágenes funerarias de jóvenes de pie colocadas sobre las tumbas para evitar el desamparo de las almas o psiques, tras la descomposición del cuerpo enterrado).





































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