martes, 20 de octubre de 2026

Tiro de gracia













 

Fotos: Tocho, Iraq, octubre de 2026


Tell es una palabra árabe, sin traducción clara, que nombra a una colina artificial que resulta de la superposición de distintos niveles de ocupación humana durante siglos o milenios.

Toda Mesopotamia (hoy Iraq y Siria) está salpicada de tells, testimonios destacados de la vida en el valle entre el Tigris y el Eufrates.

El tell de Qasr Shemamok, entre Mosul e Erbil, en el norte de Iraq, tiene treinta y un metros de altura y más de cien metros de diámetro. “Contiene” restos desde el sexto milenio hasta 2003, cuando el ejército norteamericano lo bombardeó, abriendo cinco profundas hondonadas, para derribar un fuerte de hormigón construido por el ex-presidente Saddam Hussein, desde donde éste bombardeaba, a su vez, a la cercana población kurda.

O, mejor dicho, sobre niveles islámicos, otomanos, sasanidas, bizantinos, romanos, partos, seleucidas, helenísticos, neo asirios, medio asirios, hurritas, paleobabilonicos, de la edad del bronce, calcoliticos y neolíticos, en lo alto, se encuentran aún restos, visibles en la superficie del tell, de proyectiles, casquillos y cartuchos metálicos de bala, de grandes dimensiones, lanzados por el Estado Islámico cuando su ataque y toma a sangre y fuego de la región entre 2015 y 2017, tras la desbandaba del ejército iraquí. Es la última huella, una huella humana de muerte desperdigada por todo el tell, obligando a excavar con sumo cuidado. Los casquillos están vacíos, por ahora.

  


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