La imagen de Madrid que Salvador Dalí compuso a principios de los años veinte, entre el cubismo decorativo, la viñeta cómica de periódico y los dibujos caricaturescos de Xavier Nogués y de García Lorca, muestran a una ciudad en blanco y negro, sin duda nocturna, descompuesta, desordenada y vital, en la que todo parece posible, y edificios y habitantes componen un acertijo de luces (eléctricas) y sombras -que Dalí ya no volvería a practicar. Una ciudad poblada de personajes -el borracho, el noctámbulo- más que de personas, que revelan lo que la ciudad debía ser y quizá la ciudad que el artista buscada.
Son dibujos raramente mostrados siempre en favor de su obra canónicamente surrealista. En 1922 Dalí dibujaba y pintaba como quería.
Comentario en relación a una próxima exposición en la que Dalí juega un papel importante.









No hay comentarios:
Publicar un comentario