Foto: Tocho, Musée d' Art Moderne, Céret (Francia), septiembre de 2026
La pantalla reproduce la forma, la caída de una hoja de papel sometida al mismo tratamiento. Dicha hoja procedía de una pantalla de lámpara de mesa rota, de papel, que Man Ray halló en un basurero y recogió. Realizó varias fotografías del papel colgado de diversas maneras antes que alguien inadvertidamente echara de nuevo la hoja a la basura y que Man Ray decidiera reproducir la forma en una delgada plancha de metal pintada de blanco y convertirla en una pantalla de lámpara -o le devolviera a su función primera-, esta vez de lámpara de techo. Este modelo, convertido en un inesperado icono del diseño industrial, entre una escultura y un útil -la frontera es ambigua- se ha reproducido en series limitadas varias veces a lo largo de los años.
Un brillante ejercicio de reutilización, cuando una parte del diseño industrial “transitaba” del modernismo al art déco, vagamente kitsch, y otro se abría al severo, y a veces incómodo racionalismo.
Para Rosa Llinás, la mejor diseñadora de lámparas, hechas a mano, de Europa.

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