jueves, 17 de abril de 2025

JOAN SALVAT PAPASSEIT (1894-1924): ARQUITECTURA Y CIUDAD















 

Cuatro poemas del breve poemario Poemes en ondes hertzianes, escrito y compaginado (escrito y dibujado) por el poeta catalán Joan Salvat Papasseit a los veinticuatro años -morirá cinco años más tarde- y publicado en 1919. Se acompañaba de dibujos de Rafael Barradas y Joaquín Torres García.

O como arquitectura es un calificativo que concedemos a toda imagen plástica, poética, musical, escenificada, bailada, radiada o filmada, que nos evoque poderosamente, que nos ponga ante los ojos externos o internos un espacio, un lugar que querríamos conocer y explorar, y en el que querríamos estar porque sentimos que estaríamos bien, que nos sentaría bien, que nos haría el bien. Espacios bendecidos por la fuerza de la imagen y el talento del poeta.

martes, 15 de abril de 2025

Palais (gusto palaciego)

 Seguramente es en francés donde se produce semejante conjunción -latente en otros idiomas como el español o el inglés.

En efecto, el francés palais se suele traducir por palacio: designa un edificio suntuoso y monumental, una morada aristocrática o real. Los emperadores romanos vivían en lo alto del monte Palatino. Los palacios están simbólicamente en las alturas. Desde allí se percibe el rumor de la vida terrenal. 

Mas, palais también se traduce por paladar. Designa la bóveda bucal, a veces llamada el cielo de la boca. 

Palatium y palatum, en latín, establecen una correlación entre un edificio elevado, abovedado a veces, y la parte superior del interior de la boca.

Palais, en francés, da lugar a la expresión : avoir du palais, que significa tener gusto, tener paladar.

El gusto se ha considerado un sentido inferior, de baja condición comparado con la vista y el oído. El gusto se equipara con el olfato y el texto: sentidos que requieren un contacto directo con lo observador con la materia palpable para poder dilucidar sus cualidades. La vista y el oído, por el contrario, actúan desde la distancia. Están por encima de los temas mundanos.

De pronto, el gusto se eleva.  Se convierte en un sentido “real”, noble, palaciego. Paladar también significa gusto, gusto refinado. El paladar permite degustar - es decir probar sin tener hambre, un hambre que nos rebaja a la altura de las bestias sometidas a sus necesidades físicas, solo por el gusto de disfrutar de la esencia de las cosas; une esencia que es material, pero sobre todo espiritual. El gusto nos eleva. Nos acerca a los inmortales. Goûter, en francés, se traduce por saborear, una acción que produce placer. Un sentimiento que nos llena de gozo, nos hace bien. Tener el gusto de relacionarse significa que la acción nos distingue y nos honra. Nos sentimos distinguidos, es decir nos volvemos personas, sujetos, reconocibles entre la masa. El gusto nos permite reconocernos como personas. 

Tener gusto -tener “buen” gusto- es un don con lo que se discierne lo que nos hace “bien”, y distingue entre cualidades benéficas y nefastas. Una falta de gusto se percibe como un daño, un atentado contra las “buenas maneras”. Las cosas gustosas nos placen. Las que tienen mal gusto, repelen. Nos provocan el rechazo, que puede ir hasta el asco. Y el asco es una sensación que nos aparta del mundo, nos encoge el ánimo, nos hace daño y nos perturba hasta tal punto que podemos perder la cabeza. Las personas que tienen gusto o paladar son sensibles. Los disgustos los alteran, los hunden. El ánimo se pierde. Los disgustos pueden ser mortales.

Tener gusto o paladar nos permite sortear los envites y alcanzar el séptimo cielo, atraído por el olor a santidad que emana de las cumbres, allí donde se ubican los palacios.


A la profesora de estética Jéssica Jaques (UAB, Barcelona) a quien debemos estas (sabrosas) relaciones y reflexiones 


 




Simpleza



 Las preciosas ridículas en una breve comedia de un solo acto del comediógrafo francés barroco Moliere.

La comedia, la sátira, más bien, cuenta las aventuras y desventuras de dos jóvenes burguesas que aspiran a ser consideradas aristócratas y no “vulgares” plebeyas, confundidas con el vulgo. El primer signo de nobleza, argumentan, se halla en el lenguaje, en la manera de hablar. Y, así, no soportan el hablar franco y llano, que no denota, sostienen, altura de miras, propia de quienes frecuentan la exclusiva corte versallesca.



Cuando Marotte, la sirvienta, anuncia la llegada de dos supuestos admiradores aristócratas de sus dueñas : 

“Ahí está un lacayo que pregunta si estáis en casa; dice que su amo desea venir a veros”,

éstas, escandalizadas por la simpleza de Marotte, le recriminan que no se hubiera expresado así:

“Aprended, necia, a expresaros con menos vulgaridad; decir: “ahí está un imprescindible que pregunta si os encontráis en adecuación decir estar visibles””…..


Pronto tendrá lugar un congreso mundial de arquitectura en Barcelona, centrado, al parecer, en los problemas que afronta la construcción hoy en día, y en las posibles soluciones que el proyecto y su puesta en obra pueden aportan para suavizar el daño que los fenómenos naturales y la acción humana causan al entorno y a las comunidades. 

Dicho así, suena una simpleza.

Es mejor anunciarlo de este modo:


a tono con las características de un nuevo parque en Barcelona a punto de inaugurarse:




La arquitectura es fascinante porque nos evita que nos tomen por unos malhablados incultos, que nos rebajemos .  A ver, sino….



jueves, 10 de abril de 2025

NÚRIA BONET (1979) & MAGDA TIMONER (1980) : COMISARIAR, DE LA IDEA A LA EXPOSICIÓN (2024-2025)



Serie de cuatro documentales a partir de entrevistas a responsables de exposiciones de arte y arqueología, españoles actuales,  jóvenes y “mayores”.

Es posible que la visión de los vídeos de unos 40 minutos cada uno, filmados en 2024, y montados en 2025, requiera una inscripción a la plataforma digital CaixaForum +. Ésta es sencilla y gratuita.


Serie Comisariar, de la idea a la exposición
Original CaixaForum+. Estreno el 10 de abril

La figura del comisario de arte es la gran protagonista de esta serie documental original de CaixaForum+ en la que, a lo largo de cuatro capítulos, se traza un retrato de estos especialistas, del trabajo que realizan y de su forma de entender el arte y el comisariado.

Comisariar, de la idea a la exposición explica y documenta los procesos teóricos, creativos, conceptuales y de producción que conlleva el comisariado. En sus episodios se van contestando varias preguntas, como qué supone ser comisario independiente o cómo es su formación. La serie explora lo que significa trabajar para una institución de renombre internacional, cómo es el trabajo directo con los artistas, qué determina que alguien se incline por la fotografía o por la pintura, o por el arte contemporáneo…, y qué le aporta a un comisario trabajar con colecciones.

«Comisariar es investigar», «El proceso de seleccionar obras», «Trabajar el diseño expositivo» y «Montar la exposición y compartirla con el público» son los títulos de los cuatro capítulos que componen la serie y que están protagonizados por Caterina Almirall y Mei Huang, ganadores de Comisart, el programa de la Fundación ”la Caixa” para promover el comisariado emergente. También participan comisarios de referencia de diferentes épocas y disciplinas, como Carlos Martín, Glòria Picazo, Ricard Bru, María Santoyo o Pedro Azara.

FICHA TÉCNICA. Título: Comisariar, de la idea a la exposición / País y año: España, 2025 / Duración: 35-42 min / Dirección:Magda Timoner / Guion: Núria Bonet Baqué y Magda Timoner / Dirección de fotografía: Germán de Santiago y Fernando Manjavacas / Montaje: Magda Timoner y Benet Román / Producción y colaboradores: La Chula, CaixaForum+ y Magda Timoner / Música:Audionetwork.

Tráiler:

https://caixaforumplus.org/c/comisariar-de-la-idea-a-la-exposicion

Capítulos de la serie:

https://caixaforumplus.org/v/comisariar-es-investigar 

https://caixaforumplus.org/v/el-proceso-de-seleccionar-obras

https://caixaforumplus.org/v/trabajar-el-diseno-expositivo

https://caixaforumplus.org/v/ultimos-pasos-antes-de-inaugurar


miércoles, 9 de abril de 2025

Parole parole parole

 “ Yo no sé si a los demás les sucede lo que a mí; yo no puedo precaverme, cuando oigo a nuestros arquitectos inflarse con esos majestuosos términos de pilastras, arquitrabes, cornisas, orden corintio o dórico y otros análogos de su jerga, mi imaginación va derecha al imaginario palacio de Apolidón [descrito en la novela de caballerías Añadís], y luego veo que todo ello no son más que las mezquinas piezas de la puerta de mi cocina.”

(Montaigne: “Sobre la vanidad de las palabras”, Ensayos I, 51)


Hoy, ha tenido lugar la presentación de Parlamentos de Agua: Ecosociales Proyectivas, la propuesta del pabellón catalán dentro de los Eventi collaterali [de la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2026]”

domingo, 6 de abril de 2025

GERMAINE DULAC (1882-1942): LE DIABLE DANS LA VILLE (EL DIABLO EN LA CIUDAD, 1925)


 

 Aviso: Hagan caso de este enlace: de visión legal.
No busquen la película en Youtube si no quieren sorpresas inesperadas, desagradables o sorprendentes: los enlaces remiten a dos portales pornográficos -pese a anunciarse en Youtube- donde, en efecto, se encuentra esta película, rodeada de filmaciones muy distintas.
Este enlace, aquí comunicado, que remite a Youtube -esta vez de manera no engañosa-, se halla a través del portal Rarefilm, que no se encuentra en Youtube.

Sobre Germaine Dulac, véase, por ejemplo, el siguiente enlace:
 
Sobre la concepción del cine de esta directora francesa de películas experimentales, "comerciales" y documentales, véase, por ejemplo:

Cuando el cine era una de las bellas artes





Un texto, escrito en 1925, sobre el estado de las bellas artes en occidente, destacaba la mirada nueva y la nueva e innovadora manera de contar y de retratar la realidad del cine. La imagen en movimiento y el montaje eran los pilares que sustentaban la recreación del mundo y la creación de un mundo que solo existía por y en el cine. El sonido aún no existía. El cine era mudo. Y, sin embargo, era el lenguaje más expresivo. 

El artículo destacaba las aportaciones del cine norteamericano, sueco, alemán y francés. Películas que podían contar historias durante siete horas, como en La rueda, de Abel Gance -la rueda del destino protagonizada por un personaje llamado Sísifo- o sustentarse en la inexistencia de historias,  como algunas de la películas de Germaine Dulac, en las que la realidad y el sueño, la realidad y las pesadillas, los vivientes y los aparecidos, como en La mujer de ningún lugar, de Louis  Delluc y Germaine Dulac, componen un fresco casi inabarcable e inaudito que revela la potencia del cine para componer mundos que echan luz sobre los más recónditos y oscuros aspectos de nuestro mundo profano. Aún cuando faltase la palabra. O quizá porque ésta no existía -y ante la cual el mundo enmudecía y se exponía.

En sucesivas entradas, mostraremos algunas de estas películas que han sido recuperadas y restauradas .