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martes, 10 de febrero de 2026

ARTUR CARBONELL (1906-1973): ARQUITECTURA Y ESCENOGRAFÍA














 
La postguerra, misérrima y gris, abrió una vía a Artur Carbonell, pintor y diseñador catalán  que combinaba el surrealismo con la nueva objetividad a finales de los años veinte y en los años treinta.
Oriundo de la villa costera de Sitges, refugiado en su pueblo, aislado de Barcelona, halló entonces en la escenografía teatral una escapatoria a la realidad y un espacio donde desarrollar sus fantasmagorías y sus obsesiones. Obras de Tennessee Williams, Cocteau y García Lorca pudieron representarse ya en los años cuarenta -algo inaudito bajo la bota del franquismo de la postguerra-  en los escenarios que Artur Carbonell compuso y en los que sus dos visiones del mundo coincidieron.
Una hermosa exposición en su villa natal recuerda a esta figura un tanto olvidada, cuyas obras pintadas con alucinada precisión ofrecen cuerpos y frutos encarnados y que, sin embargo, no parecen de este mundo, sino del mundo de los sueños -los rostros parecen máscaras, que no se sabe si esconden o revelan-  que se expandirá en el teatro del que Carbonell fue también un destacado enseñante. 



LA HORDE (BALLET DE MARSELLA): A ROOM WITH A VIEW (2020-2025)


 La mejor compañía de danza europea hoy 


O como la arquitectura no se ciñe a paredes que se alzan -como muros de contención y de encierro 

domingo, 18 de enero de 2026

JEAN-BAPTISTE SÉCHERET (1957): ARQUITECTURA, CIUDADES (TORRES Y GRANEROS)






















 





























 

Los estudiantes de la escuela de arquitectura de Belleville, en París, están de enhorabuena: el pintor y grabador francés, becado por la Casa Velázquez, de Madrid, Jean-Baptiste Sécheret, imparte las clases de representación.

Sécheret trabaja por series: un mismo motivo representado  en diversos momentos del día; una manera que el pintor Monet ya utilizaba hace ciento cincuenta años, pero que en las vistas de Sécheret no parece una mera copia o una repetición cansina. La precisión del dibujo, la luz fría, la ausencia de figuras dota, por el contrario, a las composiciones de la frialdad de la objetividad del realismo arquitectónico de la pintura norteamericana de los años treinta, y de las fotografías de la escuela fotográfica de Düsseldorf de los años setenta. 
Las nubes, la luz declinante, la penumbra, la desolación urbana, los aparejos industriales, los silos imponentes, inquietantes en su mudez y su cerramos, configuran la imagen de ciudades abandonadas o de decorados deshabitados.
Una sugerente visión de las ciudades modernas.

Sécheret expone estos días, precisamente al lado de la obra de Monet: