domingo, 8 de febrero de 2026
ROBERTO ROSSELLINI (1906-1977): LA PRISE DU POUVOIR PAR LOUIS XIV (LA TOMA DEL PODER POR LUIS XIV, 1966), O EL REY-ARQUITECTO
jueves, 5 de febrero de 2026
TADASHI KAWAKATA (1953): LA ÚLTIMA MORADA
miércoles, 4 de febrero de 2026
La protección del hogar
¿Merecen una pocas líneas un objeto de 1,9 cm? ¿Merece que se le destaque?
domingo, 1 de febrero de 2026
Dios está en los ladrillos
Los romanos no eran religiosos; eran supersticiosos.
Al contrario que los griegos -los egipcios y los mesopotámicos, solo por mencionar culturas antiguas más o menos cercanas o que han influido en la visión europea del más allá-, los romanos daban más importancia y créditos a los espíritus, genios o duendes, mucho más impredecibles, poderosos y temibles, y también mucho más cercanos físicamente, que los distantes dioses oficiales. El Estado cumplía con su comprimido honrando y alimentando a los dioses capitolinos. Las familias, por el contrario, se inclinaban ante los duendes que moraban en todas las cosas, no fuera que de pronto, dieran la espalda a la familia o suscitaran vientos en contra.
Los hogares estaban centrados en la presencia y la importancia del hogar: el fuego sagrado -distinto del fuego profano de las cocinas. La vida y la supervivencia estaba a merced del hogar: el fuego debía estar encendido para evitar el frío de la muerte, pero debía vigilarse para que no se desmandara.
Por este motivo, las familias -el pater familias o familiae - se cuidado de honrar a los duendes del fuego. Duendes, en plural. El hogar era la sede de una turbamulta de genios locales.
Es cierto que Vesta, una diosa de importancia que formaba parte del séquito de los dioses capitolinos y que por eso mismo poseía un templo en el centro del foro, el espacio central comunitario de la ciudad, velaba sobre los hogares domésticos. Mas, su poder se manifestaba a través del trabajo de los espíritus.
Poco o nada se sabía de éstos, al contrario que la vida pública de los dioses, en concreto de Vesta. Ni siquiera se sabía qué forma, qué aspecto tenían los duendes, si es que tenían una forma definida. Lo único cierto era que existían, aunque eran invisibles, y que no se les podía tomar a la ligera. Moraban en el interior de los hogares y su furia despechada podía ser devastadora si no se les atendía.
Fornax era la diosa de los hornos, públicos y privados. En los hornos se tostaba el trigo y posteriormente el pan. Se trataba de una diosa vital para la supervivencia de los hogares. La alimentación básica de los hogares dependía de su humor. Por eso, se le rendía también un culto público durante las fiestas religiosas de las Fornacalia -que, si fuéramos romanos, estaríamos a punto de celebrar este mes que empieza hoy, cuando el fuego, en pleno y crudo invierno, es más necesario que nunca.
Los hogares, los hornos, y las chimeneas se construían con ladrillos. Éstos eran de adobe. Con el primer encendido del fuego, los ladrillos se secaban, se contraían y se endurecían. Esta transformación de la materia, tal que el adobe, que afectaba la forma y la estabilidad de los ladrillos, debía estar bajo control.
Por eso mismo, ninguna familia se olvidaba de rendir culto a Laterano, el dios, o mejor dicho, el duende o el espíritu de los laterii -ladrillos-, cuya intervención evitaba el cuarteo de los hornos y los hogares, y aseguraba su durabilidad.
Si tenemos en cuenta que, en época republicana, los muros se construían también con ladrillos crudos -de arcilla no cocida-, la importancia del cuidado de Laterano era esencial para que un hogar no colapsara.
Por suerte, los Lares o genios de los lugares en los que se emplazaban las viviendas, también velaban. Pero los hornos y los hogares y, por tanto, la buena predisposición de Laterano, imprescindible, jugaban un papel decisivo en el culto a los Lares, así como de los Penates, que cuidaban de los despensas -los espacios más recoletos e interiores, que guardaban los alimentos con los que vivos y muertos, humanos y duendes eran honrados o alimentados-, y los Manes -los espíritus de los muertos, hijos de Manía, la diosa de los muertos, a la que era imprescindible cuidar, incluso sacrificándole, en época arcaica,la vida de un recién nacido si era necesario, para aplacar su furia y evitar que enloqueciera al pater familias y éste prendiera fuego al hogar: diariamente se alimentaba a estos genios con granos tostados en el hogar.
Sin embargo, la protección externa de la morada frente al peligro del fuego ya no dependía de Vesta, Fornax, los Lares, los Manes, los Penates o Laterano, sino de Estata Mater, un espíritu que evitaba los devastadores incendios que solían asolabar las ciudades -hasta que el emperador Nerón creó los vigiles, un cuerpo de bomberos que velaban que el fuego no prendiera.
El duende Lateranus sigue muy presente en el occidente cristiano. La catedral de Roma, sede del papado, no es la basílica del Vaticano, sino una basílica aún más venerable: la archibasílica de San Juan de Letrán, construida en un solar regalado por el emperador Constantino, que había pertenecido a una familia patricia, que complotó contra el emperador Nerón, que mandó sea proscrita y desposeída y su miembro más distinguido ejecutado, los Plautii Laterani. Se trataba de una extensa propiedad, lejos del centro urbano, donde se ubicaban los hornos en los que se cocían los laterii, bajo la advocación de Lateranus.
¡Lo que debemos al genio de los ladrillos!, -hoy sustituidos por el culto a la madera como material de construcción, bajo la advocación de Silvano, antiquísima divinidad, que cualquier día se cansará que le vayamos talando los bosques y les prenderá fuegos devastadores -como ya hace y ya no solo en verano-, que la olvidada y desdeñada Estata Mater, y no digamos el destronado Laterano, no se cuidarán más en apagar.
Los humanos somos seres incendiarios.
A C.P. que tanto sabe sobre los laterii
miércoles, 28 de enero de 2026
Mito y arquitectura
Curso sobre el imaginario arquitectónico antiguo basado en gestos, gestas y figuras de héroes fundacionales y constructores en Egipto, Próximo Oriente antiguo, Grecia, Roma y tardo - antigüedad, destacando la figura del patrón de los arquitectos, el apóstol Tomás.
Se contentarán también ritos fundacionales antiguos y modernos.
Así se irá estudiando la imagen del arquitecto y de su obra, a través de mitos y leyendas, una imagen que sigue rondando el crédito o el descrédito de la labor edilicia y del constructor.
Se intenta que el curso tenga un precio asumible.
lunes, 12 de enero de 2026
Morar - La habitación
“Cuando me he puesto a considerar algunas veces las diversas agitaciones de los hombres y los peligros y las penas a que se exponen en la corte, en la guerra, de donde nacen tantas querellas, pasiones, empresas audaces y con frecuencia malas, etc., he descubierto que toda la desgracia de los hombres viene de una sola cosa: el no saber quedarse tranquilos en una habitación.”
“Quand je m'y suis mis quelquefois à considérer les diverses agitations des hommes, et les périls, et les peines où
ils s'exposent dans la Cour, dans la guerre d'où naissent tant de querelles, de passions, d'entreprises hardies et
souvent mauvaises, etc., j'ai dit souvent que tout le malheur des hommes vient d'une seule chose, qui est de ne savoir pas demeurer en repos dans une chambre.”
(Blaise Pascal -1623/1642: Pensamientos, 1662)
Los Pensamientos son una obra póstuma, compuesta a partir de anotaciones del filósofo y matemático francés con vistas a una obra que no redacto aunque se supone que no se habéis apartado demasiado de la versión definitiva de Pensamientos acaecida a principios del siglo XXI, trescientos setenta años más tarde.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Pedro Azara & Marieta Cavero, Barcelona: otros relatos arquitectónicos (Barcelona y Madrid: Factoría Cultural Martínez, 2025)
"Frente a la ciudad planificada, tramada en el llano del
Ensanche, caracterizada por la implantación de una cuadrícula que prescinde de
los obstáculos naturales, como si descendiera del cielo y “urbanizara” o
domesticara la realidad, el texto enfoca la ciudad que ha crecido, por las
colinas, lejos del llano, a golpe de necesidad. Una ciudad no proyectada,
autoconstruida allí donde no se podía construir, en terrenos que no pueden ofrecer
una base sólida a una construcción imperecedera. Aún se recuerda la explosión de
los gases y el derrumbe del vertedero de Montjuic. Las basuras sepultaron las
chabolas de Can Clos, levantadas al pie del basurero, poco antes de la navidad
de 1971. O, más recientemente, el hundimiento de una parte del barrio del monte
Carmelo, cuyas casas de fortuna, levantadas de un día para otro, carecían de fundamentos
-en el doble sentido de la palabra.
El texto, en suma, describe o descubre una ciudad extendida
por las colinas; imprevisible, desconcertante, unos barrios que nunca responden
a lo que se espera, y que solo se reconocen, y a veces se entienden, a medida
que se recorren, físicamente y en el recuerdo.
“Solo montaña arriba, cerca ya del
castillo,
de sus fosos quemados por los
fusilamientos,
dan señales de vida los murcianos.
Y yo subo despacio por las escalinatas
sintiéndome observado, tropezando en
las piedras
en donde las higueras agarran sus
raíces….”
(Jaime Gil de Biedma: “Barcelona ja no es bona”, Las personas del verbo)"
(Fragmento de: "Memorias de una ciudad en las montañas, Barcelona")
Nota de la editorial:
Barcelona: otros relatos arquitectónicos de Pedro Azara y Marieta Cavero es el tercer libro de nuestra colección Apuntes culturales para un viaje. Como no podía ser de otra manera cuando se habla de Barcelona ha quedado muy bonito,entra por los ojos, como la ciudad, nada más verlo me he acordado de la mítica campaña, Barcelona posa’t guapa y de una canción que cantaba mi padre cuando era novio de mi madre (ella vivía en Barcelona, él en Bilbao) «Que bonita es Barcelona» https://www.youtube.com/watch?v=AOm2TgQpgXw Pero además de bonito es de contenido magnífico. Es necesario avisar que no es es una guía por Barcelona, es un redescubrimiento, otra mirada, otra visión, para los que conocemos la ciudad te sorprende porque es como visitarla de nuevo. Tal y como escribe el periodista y crítico de arquitectura Llàtzer Moix en el prólogo «Lo que se han propuesto Pedro azara y Marieta Cavero, cada uno a su partcular manera es invitarnos a descubrir pliegues ocultos de la ciudad, tanto de las que suele quedar al margen de las rutas usuales como de la que está teóricamente sometida a un escrutinio constante». Son dos miradas que recorren lugares insólitos o, al menos, insólita es su manera decontarla, de verla, de redescubrirla, que hace que estos dos paseos te descubran dos ciudades con sus arquitecturas peculiares, su intrahistoriay su lugar en la trama de la ciudad. El libro, como los anteriores, está ilustrado por los dibujos de Marcos Isamat que aporta, además de elegancia y sutileza, una tercera mirada, la del artista que se fija en detalles, en esos pliegues ocultos de los que habla Moix en su prólogo. Os dejo alguno de ellos. Bienvenidos a otro viaje diferente.
PRESENTACIÓN:
martes, 14 de octubre de 2025
Arquitectura y poder (Sargon II)
Las artes de la imagen reproducen y multiplican la figura del soberano: pinturas, esculturas, fotografías e imágenes fílmicas permiten que el gobernante se halle en múltiples sitios a la vez, un poder que solo los dioses poseen. Pero son imágenes, y no la encarnación, aquí y ahora, del monarca -salvo que creamos en la capacidad mágico-religiosa de la imagen de ser lo que representa; de ser una presencia y no una figuración.
Las artes de la escena, acompañan y magnifican el aura del monarca; las letras lo cantan: repiten y exaltan sus palabras. Pero existe un cierto desajuste temporal y espacial entre lo que el monarca enuncia y lo que la escritura fija. La voz cantante, literalmente, es la del monarca, no la del escribano, aunque sin el trabajo de éste, las palabras del monarca quedarían en el aire.
La fascinación y la singularidad de la arquitectura es el tipo de relación que mantiene con el poderoso. La arquitectura no solo está habitada por aquel, sino poseída por él. Todos los rasgos, todas kas medidas están a la medida del monarca. Su presencia y su poder están en el edificio. Éste visualiza el poder o la creencia en el poder del soberano. Sin la arquitectura el rey está desnudo. Hasta hoy mismo, un mandamás necesita un arquitecto que exponga y acote el poder de aquel, que dé la medida de su poder.
Una de las obras de arquitectura que mejor traducen el aura del monarca fue el palacio que el emperador neo-asirio Sargon II (en asirio: Šarru-kīn) mandó construir. En verdad, Dur Sharrukin (El palacio de Sharrukin, hoy Khorsabad) no fue tan solo un palacio, sino una ciudad de nueva planta, la nueva capital del imperio neo-asirio, en el siglo VIII aC.
Esta ciudad no se entiende ni existiría sin Sargon II. Como toda lengua semita, el asirio era una lengua cuyos signos gráficos -en este caso, signos silábicos y no alfabéticos- tenían también un valor numérico: eran sílabas y números.
Todas las medidas de las plantas y los alzados responden a las medidas que el nombre de Sargon II encapsula.
En Mesopotamia, como en toda cultura antigua, los nombres forman parte del ser y lo definen. El alma o lo inmaterial no son los únicos elementos que denotan quién es ni cómo es una persona. Su nombre también lo es todo : dice lo que una persona es y será. El nombre está íntimamente relacionado con un ser, cuyo ser, las potencias y cualidades de cuyo ser se desvelan a través de su nombre.
Las medidas de las construcciones, las relaciones entre éstas, proceden del valor numérico de Sargon II. Si gracias a unas medidas se materializa un ente o un ser, que adquiere un cuerpo y una personalidad, estos son visibles desde lejos gracias a la capital que Sargon II mandó construir.
Sargon II estaba presente en el mundo, en la naturaleza. Su palacio, como todos los palacios neo-asirios desde entonces, comprendían jardines -regados por el agua traída a través de acueductos de las estribaciones de los montes Tauro. Los jardines no tenían funciones decorativa, lúdica o “ecológica”, ni trataban de “naturalizar” la ciudad, según el enrevesado lenguaje de la teoría arquitectónica actual. Lo que los jardines urbanos expresaban era la conexión del monarca con la naturaleza, la presencia de aquel en ésta, que crecía cíclicamente grqcias a la figura del monarca. Los jardines manifestaban la presencia vital del monarca, sin el cual el mundo se derrumbaba.
A través de su ciudad, aún conservada, en el norte de Iraq, Sargon II mantuvo el ánimo de los asirios para quienes el fin del mundo no acontecería, y sigue presente entre nosotros.
Agradecimientos a la historiadora de las religiones, la doctora Mariagrazia Masetti-Rouault, especialista en la cultura neo-asiria, por sus explicaciones reveladoras.
sábado, 20 de septiembre de 2025
ALEX DA CORTE (1980): LA CASA FANTASMA
No, no es un error.
La casa fantasma no es una obra del artista venezolano-norteamericano Álex da Corte, sino de los arquitectos Denise Scott-Brown y Robert Venturi: una escultura y un espacio público que recrea, en su lugar de origen, la destruida morada de Benjamin Franklin, gracias a quien la colonia británica se independizó de la metrópoli, en Filadelfia.
Esta casa, sin embargo, inspiró la instalación de Álex da Corte: una casa construida -o delimitada- con neones de colores: una casa sin paredes ni puerta, donde todo está a la vista, presidida por un televisor gigante. Una casa sin secretos, donde nada se esconde, con todo a la vista de todos. Un aparente refugio en el que el único refugio para olvidar lo que acontece alrededor es la pantalla del televisor.
La casa abierta a los cuatro vientos es un horror y una pesadilla. Un refugio requiere soledad, y un corte con el entorno; paredes que componen un mundo distinto en el que abismarse. La casa en la que todo acontece como si de un espectáculo ante todo el mundo encoge y cohibe. Lo que ocurre está sometido al escrutinio general. Los colores infantiles que se asocien con la inocencia se vuelven horribles, y la casa abierta se transforma en una cárcel, siempre iluminada, donde la felicidad es de obligado cumplimiento. Cualquier otro sentimiento aparece como una muestra de ingratitud y egoísmo: ¿cómo no se puede ser feliz en semejante entorno, en el que cualquiera, a cualquier hora, puede acceder, sin preguntar?
Las casas son lugares donde apartarse para que cada persona se “reencuentre” consigo misma, sin cuyo objetivo cumplido no puede acoger a los demás. Es necesario que cada uno haga las paces consigo mismo para poder abrirse. La casa siempre abierta, teñida con luces y colores que obligan a la felicidad, es una trampa que evita la reflexión, la vuelta sobre uno mismo, la toma de distancia que permite tener una mirada razonada y objetiva sobre lo que acontece. La ausencia de límites conlleva la falta de ordenación. Las pautas, las leyes dejan de tener sentido. Todo es posible; es decir, nada lo es. La vida se paraliza.
La casa abierta de Álex da Corte es un sarcasmo sobre las periferias suburbiales coloristicas donde la felicidad es de obligado cumplimiento, un estado permanente y no un instante de regalo, un momento de bienestar, sin depender del escrutinio ajeno.
Véase, por ejemplo, la página web del artista:
https://art21.org/gallery/alex-da-corte-artist-at-work/


















































