1886: el novelista francés Émile Zola publica L’oeuvre (La obra). La novela, una ficción, se basa en la vida del pintor Cézanne, poco dotado para el dibujo del natural, y en la quiebra de la amistad entre Zola y Cézanne. Ambos se conocían y se apreciaban desde la escuela. Zola llevaba veinte años como crítico de arte cuando escribió La obra. Había apoyado la carrera de su amigo. Pero se fue distanciando a medida que la pintura de Cézanne se descomponía en manchas coloradas dispersas en la blancura de la tela o del papel, muy perceptibles, en efecto, en sus últimas obras, como si el pintor se viera incapaz de captar y reproducir la realidad y solo pudiera pintar fragmentos inconexos. De hecho hoy, no se sabe si sus últimas obras están incompletas o si Cézanne las dio por buenas tal como las dejó. La novela cuenta la historia de un doble fracaso: el fracaso de un artista, imposibilitado de dar forma a sus visiones e intuiciones, y la quiebra de una amistad. El retrato que transcribe Zola es cruel. Pero refleja bien, sin duda, las discusiones, ansias y miserias, los anhelos y las componendas a las que los artistas, a medida que envejecen, llegan a practicar o a aceptar. Artistas como Dalí o Duchamp bien han jugado con un mercado ávido de nombres, dándole no lo que querían sino lo que el mercado pedía. Los sueños, obviamente, al cajón. No alimentan físicamente.Zola conocía bien el mundo del arte. Un mundo que estaba surgiendo, compuesto por artistas, críticos, marchantes y coleccionistas.
Faltaba aún más de un siglo para que las leyes del mercado imperaran en occidente , y existieren artistas y marchantes atentos al precio de las obras, operando de manera a fin que aquél no cesara de subir: ventas en subastas que nunca se produjeron pero que se anunciaron como habiendo tenido lugar, alcanzando precios astronómicos, denuncias de robos inventados que sugerían el deseo que las obras suscitaban, control de los compradores para que las obras sean adquiridas por coleccionistas prestigiados lo que acrecienta el aura -el precio- de las obras, dado que suscita la emulación (otros coleccionistas desean lo mismo que los más acaudalados coleccionistas han adquirido, lo que provoca un aumento de los precios, a causa de la mayor demanda que la oferta), etc.: trucos básicos del mercadeo cuyo nacimiento Zola describe, a través del retrato de un marchante astuto, despiadado, el “famoso Naudet” -un personaje de novela más “real” que cualquier marchante existente-, que solo se rige, no por su gusto, sino por las leyes del mercado con las que juega y que crea..
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